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Tecnología

El jefe de IA de The Guardian cuestiona a las tecnológicas por usar noticias sin pagar

octubre 29, 2026
Caspar Llewellyn Smith, jefe de inteligencia artificial de The Guardian

Caspar Llewellyn Smith, responsable de inteligencia artificial del diario británico, afirmó que en Silicon Valley no entienden qué es el periodismo y advirtió sobre el impacto de los agentes de IA en los ingresos de los medios.

El jefe de inteligencia artificial del diario británico The Guardian, Caspar Llewellyn Smith, afirmó que “en Silicon Valley no entienden qué es el periodismo”, en referencia a las empresas tecnológicas que utilizan noticias para alimentar sus productos sin pagar por el trabajo periodístico.

Llewellyn Smith visitó este miércoles la redacción de Clarín en Buenos Aires, donde se reunió con editores y responsables del diario, antes de su presentación prevista para este jueves en Media Party, evento que se realiza del 29 al 31 de octubre en la Ciudad Cultural Konex.

Durante la entrevista, el directivo abordó el uso de la inteligencia artificial en el periodismo y su impacto en los medios. El lema de esta edición de Media Party es “El agente es el mensaje”, en reformulación de la frase del teórico de la comunicación Marshall McLuhan. Los agentes son sistemas de inteligencia artificial capaces de realizar tareas de manera autónoma, como buscar y analizar información o interactuar con aplicaciones.

Llewellyn Smith señaló que estas herramientas pueden afectar los ingresos de los medios. El fenómeno denominado “Google Zero” describe un escenario en el que el buscador deja de enviar tráfico a otros sitios: un usuario busca información y recibe un resumen hecho con IA, sin necesidad de abrir las páginas de las que se extrajo esa información. Los medios pierden visitas, ingresos publicitarios y oportunidades de sumar suscriptores.

El directivo mencionó que esta situación llegó a los tribunales de Estados Unidos con la demanda de The New York Times contra Microsoft y OpenAI. En paralelo, otros medios negocian licencias y The Guardian realizó acuerdos con OpenAI.

Consultado sobre cómo cambiaron los agentes de IA al trabajo periodístico, Llewellyn Smith respondió: “Hay oportunidades muy claras dentro de las redacciones. Si sos un periodista de investigación, podés poner a trabajar varios agentes para que hagan búsquedas en la web o examinen grandes conjuntos de datos. Pueden leer miles de documentos en un tiempo que a una persona le llevaría semanas, meses o años. En ese sentido, pueden darles una especie de superpoderes a los periodistas, soy bastante optimista respecto de ese potencial”.

Sobre sus preocupaciones, afirmó: “Lo que me preocupa es qué pasa si Bill Gates tiene razón. Hace tres años dijo que todos tendríamos un asistente personal de IA con una tecnología muy superior a la disponible entonces. Es fácil imaginar ese mundo: un agente que sabe muchísimo sobre vos, consigue la información que necesitás y anticipa tus pedidos. Habrá personas que sigan entrando a un medio porque confían en su marca y en el criterio humano que seleccionó las noticias, pero para las consultas básicas, los agentes ya pueden hacer un gran trabajo. Lo que hoy es un pequeño resumen de Google puede volverse mucho más rico y personalizado: si el consumo se desplaza hacia ahí y reemplaza a los medios, el desafío para los medios de comunicación es muy grande”.

Respecto de “Google Zero”, explicó: “En la época del papel, los medios encontraban historias, las publicaban y controlaban su distribución. Con internet pudieron llegar a más personas, pero cedieron buena parte de ese acceso a Google y Facebook. Pero ahora la IA introduce otro cambio: toma la materia prima de las noticias, sintetiza el periodismo, lo interpreta, arma una respuesta y se la presenta al público. Cuando Google responde una consulta directamente, mucha gente queda satisfecha y no necesita entrar al medio, no hace clic: eso reduce los ingresos por publicidad y las posibilidades de convertir a esos lectores en suscriptores. Va vaciando el modelo de negocio”.

En cuanto al aporte del periodismo a la sociedad, sostuvo: “Una IA todavía no puede hablar con el sobreviviente de un atentado, comprender su experiencia y aportar la empatía humana necesaria para contar esa historia. Golpear puertas, hacer preguntas difíciles o sensibles: eso no es algo que vaya a reemplazar mañana. También hay valor humano en la opinión y el comentario, en confiar en el juicio de un humano”.

Sobre el financiamiento de la producción de información, afirmó: “La primera cosa que diría es que no hay un escenario en el que, dentro de cinco años, los periodistas estén mejor pagos. Y desconfiaría de un ecosistema que los incentivara en exceso: la gente hace periodismo porque la mueve algo más fundamental, que es descubrir cosas. Esa es la triste verdad. Dicho eso, es posible ser positivo, porque se puede pensar que un asistente que actúe en tu nombre podría encontrar la mejor fuente sobre política, información local o fútbol y explicar por qué la considera confiable. Y esa fuente vas a ser ‘vos’: un periodista especializado. Si está alineado con nuestros intereses, podría aumentar la demanda de periodismo especializado y ayudarlo a encontrar públicos más grandes”.

Consultado sobre el modelo propuesto por Cloudflare para que se pague a los medios por usar sus contenidos, respondió: “La IA necesita tres cosas: algoritmos, capacidad de cómputo y datos. Un desarrollador estrella de Silicon Valley puede costar lo mismo que muchas personas de nuestra redacción. Estas empresas gastan fortunas en desarrolladores y cómputo. Pero sin el tercer pilar, los datos, no pueden hacer funcionar a sus modelos. Se acostumbraron, desde los primeros tiempos de internet, a pensar que pueden tomar ese material gratis. Algunas se comportaron y siguen comportándose de manera espantosa. Vimos a Anthropic tener que pagar por robar obras de autores. Y vimos a Meta intentar cambiar sus condiciones para decir que, si tenés una cuenta de Instagram, pueden tomar todo tu periodismo y contenido y hacer lo que quieran con él. Es indignante”.

Y agregó: “Algunas de ellas se comportan así porque están acostumbradas a pensar que ese material es gratis y no entienden el periodismo. En Silicon Valley no entienden qué es el periodismo. Tampoco parecen demasiado interesadas en que haya gente haciendo periodismo de investigación, algo que no sorprende tanto cuando hablamos de las empresas más ricas del mundo. ¿Cómo las convencés de que lo que hacemos tiene valor?”.

Respecto de los acuerdos con OpenAI, explicó: “Hicimos acuerdos de licencia, por ejemplo con ChatGPT. Nos pagan y autorizamos que usen nuestro periodismo para sintetizarlo y responder una consulta. Lo que no pueden hacer es darte el artículo completo dentro de ChatGPT. Hoy seguimos pensando en eso como un modelo de derivación de lectores. Si preguntás qué piensa uno de nuestros columnistas, el sistema puede resumirlo y poner un enlace para que leas la nota en nuestro sitio. El problema es que mucha gente no va a salir del chatbot: hay un paso adicional y la respuesta quizá ya le alcanza”.

Sobre la principal amenaza para el periodismo, afirmó: “La mayor amenaza es que el poder se concentre en un número cada vez menor de empresas de Silicon Valley y que ellas se conviertan en la forma habitual en la que todos accedemos al mundo digital. Si las noticias son algo que esas empresas sintetizan, organizan y devuelven a los consumidores, y quienes producen ese conocimiento no tienen una manera de cobrar, la industria de los medios se va a vaciar”.

En cuanto a la amenaza para la sociedad, sostuvo: “Hay un riesgo de que esos sistemas puedan ser corrompidos. En un mundo cada vez más autoritario, ya no es absurdo preocuparse por un escenario en el que tu asistente te conoce muy bien, recibís todas tus noticias a través de él y, sin embargo, te está diciendo cosas que no son ciertas o distorsionando la verdad”.

Finalmente, sobre qué debería exigirse a estas empresas, declaró: “Como sociedad, tenemos que asegurarnos de que esos asistentes representen nuestros intereses y no sean manipulados. Que no empiecen a introducir publicidad encubierta o a sugerirte a quién votar cuando se acercan las elecciones. Aunque hay elementos para pensar que todo esto se puede evitar, también podemos mirar a una compañía como Facebook, que no ha gestionado bien nuestras vidas digitales. Son empresas que no actuaron bien en el pasado y cuyos incentivos no están alineados con los nuestros. Eso debería preocuparnos”.