El cofundador de Microsoft, Bill Gates, manifestó inquietud por el avance de la inteligencia artificial y solicitó una intervención del gobierno de Estados Unidos para abordar amenazas en seguridad, empleo y niñez.
Bill Gates, cofundador de Microsoft, expresó un cambio en su postura sobre la inteligencia artificial (IA) durante una entrevista con The Washington Post. El empresario afirmó que en el último año aumentó su preocupación por la velocidad de los avances tecnológicos y sus posibles efectos en la seguridad, el empleo y el bienestar de los niños.
“Me sorprende sentirme así”, declaró Gates. “Nunca he visto un problema que la innovación no pueda resolver”, agregó. Durante años, Gates mantuvo una visión optimista sobre la IA, imaginando una tecnología que pudiera liberar a las personas de parte del trabajo y acelerar descubrimientos contra enfermedades o el cambio climático. Sin embargo, ahora puso el foco en riesgos que considera más inmediatos.
Entre las amenazas señaladas, Gates mencionó la posibilidad de que la IA facilite ciberataques, fraudes y el desarrollo de armas biológicas. En el ámbito laboral, expresó que la capacidad de los sistemas para completar tareas de oficina superó sus expectativas y reforzó su temor a una destrucción de puestos de trabajo, tanto por programas de IA como por robots que incorporen esa tecnología.
Para proteger los empleos, Gates planteó alternativas como nuevos impuestos vinculados con la tecnología y una propuesta denominada “Human Reserved”, que reservaría determinadas ocupaciones para trabajadores humanos. También expresó preocupación por el uso de estas herramientas en la niñez, ya que podría perjudicar el aprendizaje o debilitar las relaciones humanas durante etapas sensibles del desarrollo.
Gates reclamó una mayor regulación de los modelos avanzados de inteligencia artificial y sostuvo que las compañías del sector no pueden controlarse por sí solas. Pidió que el gobierno de Estados Unidos ocupe un papel central frente a los riesgos para la seguridad nacional, el empleo y el bienestar infantil. “Mi opinión básica es que nadie apareció”, dijo Gates. “Así que este es un llamado estridente y quiero que sea bipartidista”.
Sus propuestas incluyen marcos nacionales e internacionales para supervisar los riesgos de la tecnología, así como una estructura con funcionarios electos, especialistas y ciudadanos para participar en esa tarea. Este enfoque podría enfrentar resistencia en sectores de Silicon Valley y en la administración de Donald Trump, que favorecen reglas menos restrictivas. Esos sectores sostienen que una regulación limitada permite acelerar los beneficios de la IA y fortalece el liderazgo de Estados Unidos en el área.
Gates dijo que ya conversó con ejecutivos de empresas de inteligencia artificial sobre sus inquietudes y propuestas, aunque aclaró que sus ideas regulatorias todavía no alcanzaron un nivel de detalle suficiente para conseguir el respaldo de esos dirigentes.
A pesar del cambio de tono, Gates todavía cree que la IA puede mejorar la salud, los servicios gubernamentales y la educación. Señaló que ya ayuda a agricultores y a otras personas en regiones más pobres. En su ensayo resumió esa tensión: “La IA puede mejorar la vida de las personas en todos los niveles de ingresos. Pero eso no ocurrirá automáticamente”.
“Lo bueno realmente está ahí, sin exagerar”, sostuvo durante la entrevista. Su pregunta ahora pasa por cuánto daño puede aceptar la sociedad frente a los beneficios: “¿Podemos tener una pequeña cantidad de lo malo con grandes cantidades de lo bueno?”.
Gates dijo que planea dedicar la mayor parte de su tiempo a impulsar respuestas frente a los problemas asociados con la inteligencia artificial, una prioridad que podría reducir el tiempo que destina a su trabajo filantrópico en la Fundación Gates.