El Área Operativa Yerba Buena del Ministerio de Salud Pública de Tucumán llevó a cabo el taller ‘Un paso adelante’ en la Plaza del barrio Islas Malvinas, de Cevil Redondo, junto al CAPS Islas Malvinas. La actividad, destinada a personas mayores de 16 años, se desarrolló en el marco del mes de concientización y prevención de la conducta suicida.
El Área Operativa Yerba Buena del Ministerio de Salud Pública de Tucumán realizó una jornada comunitaria denominada ‘Un paso adelante’ en la Plaza del barrio Islas Malvinas, de Cevil Redondo, junto al CAPS Islas Malvinas. La actividad se llevó a cabo en el marco del mes de concientización y prevención de la conducta suicida y convocó a vecinos mayores de 16 años.
La propuesta consistió en un taller con el objetivo de generar un espacio de escucha, reflexión y participación comunitaria sobre la prevención de la conducta suicida. La referente de Salud Mental del Área Operativa Yerba Buena, licenciada Silvina Bahr, explicó que la actividad forma parte de las distintas acciones que se desarrollan durante septiembre para trabajar en torno a esta problemática.
‘Es una actividad comunitaria muy linda abierta a toda la población, forma parte del programa de actividades que programó el Área Operativa durante este mes, en el que estamos trabajando acerca de la prevención de la conducta suicida’, señaló Bahr.
La profesional destacó el sentido de la propuesta denominada ‘Un paso adelante’ como una invitación simbólica a involucrarse y avanzar colectivamente frente a esta problemática. ‘Se trata de poder dar un paso adelante hacia esta problemática tan complicada, de la que todos somos conscientes y que nos atraviesa como sociedad’, expresó.
El encuentro contó con la participación de la licenciada Victoria Pagani, a cargo del CAPS Islas Malvinas, y la licenciada Sofía Terán Ulloa, integrante del CAPS Los Pinos. La dinámica se organizó en tres momentos. En el primero, los participantes se ubicaron en círculo y fueron invitados a avanzar un paso ante distintas afirmaciones relacionadas con los mitos que persisten en la sociedad sobre el suicidio, como que ‘solamente se suicidan las personas que tienen enfermedades mentales’ o que quienes expresan pensamientos suicidas ‘solamente quieren llamar la atención’. Luego se generó un espacio de intercambio para reflexionar sobre esas creencias, analizar su origen y comprender por qué pueden resultar perjudiciales al momento de acompañar a una persona que atraviesa una situación de sufrimiento.
En un segundo momento, la propuesta estuvo orientada a pensar qué puede hacer cada persona frente a una situación de estas características, identificando acciones concretas de acompañamiento y prevención. Finalmente, el tercer momento estuvo destinado a una reflexión colectiva sobre las conductas que como sociedad se pueden desarrollar para contribuir a la prevención del suicidio.
Como cierre de la jornada, se realizó una reflexión conjunta en la que los participantes pudieron reconocer que los mitos vinculados al suicidio todavía están presentes y que las situaciones de sufrimiento y pedido de ayuda pueden atravesar a cualquier persona.
‘Todos hemos compartido situaciones difíciles y con alguna persona en esta situación de pedido de ayuda. La idea es empezar juntos a pensar como sociedad qué podemos hacer y cómo podemos prevenir’, sostuvo Bahr.
La profesional valoró el intercambio generado durante la jornada y destacó que muchas de las propuestas surgieron de los propios vecinos. ‘Fue un desenlace muy lindo porque surgieron de la misma comunidad ideas de qué se puede hacer, cómo podemos convocar a la gente a ser todos preventores’, afirmó.
Asimismo, la referente remarcó la importancia de fortalecer los espacios comunitarios de escucha y participación, entendiendo que la prevención requiere del compromiso colectivo y de una sociedad capaz de reconocer las señales de sufrimiento, acompañar sin juzgar y facilitar el acceso a la ayuda.