Expertos analizan las proyecciones climáticas para el próximo verano en Argentina, con foco en Tucumán, tras las olas de calor extremo en Europa. Se detallan las temperaturas umbral para alertas, el impacto en la salud y los factores urbanos que intensifican el calor.
El calor extremo que afecta a Europa durante el verano, con temperaturas superiores a los 40°C y olas de calor prolongadas, ha generado interrogantes sobre cómo será el próximo verano en el hemisferio sur, incluyendo la provincia de Tucumán. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y expertos consultados, el calentamiento global es un fenómeno global, pero sus efectos varían según la región.
John Kennedy, jefe de información climática de la OMM, afirmó que “las olas de calor como esta son lo que esperamos ver en un clima cambiante” y señaló que Europa se ha calentado alrededor de dos grados en los últimos 50 años. En Francia, más de 220.000 personas fueron evacuadas en la región de Gironda debido a incendios, mientras que en España localidades como Valdemaqueda ordenaron evacuaciones completas. En el Reino Unido, entre mayo y junio se registraron 2700 muertes asociadas al calor, según The Guardian, y en Francia 5764 entre el 17 de junio y el 2 de julio, según Santé Publique France.
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró una tendencia al alza en cantidad e intensidad de olas de calor desde 2015. En 2022 se reportó el año más caliente desde que se mide, con 41,5°C de pico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La investigadora Matilde Rusticucci, de la UBA y Conicet, explicó que “Europa es más continental que oceánico, por lo que los extremos allá son más llamativos”. En América del Sur, el agua marina absorbe parte del calor, pero se observan cambios drásticos como más humedad, tormentas e inundaciones.
En Tucumán, las alertas por olas de calor se activan cuando las temperaturas máximas alcanzan los 35°C y las mínimas los 22°C, según datos del SMN. Luis Muñoz, científico del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), señaló que factores urbanos como el concreto, el asfalto y la densidad de edificios generan “islas de calor” que retienen el calor durante la noche, elevando la temperatura hasta 8°C en zonas como el microcentro del AMBA. “También estudiamos la altura y densidad de los edificios. Hay un concepto que llamamos cañón urbano”, indicó Muñoz.
Un estudio liderado por Rusticucci y Francisco Chesini, de la UBA y Conicet, analizó la mortalidad durante olas de calor entre 2015 y 2019 en 21 ciudades argentinas. Encontraron incrementos significativos en muertes cardiovasculares en 13 ciudades, con mayor cantidad de casos en Tucumán; muertes respiratorias en 10 ciudades (regiones Central, Cuyo, NOA y NEA); y muertes renales en 7 ciudades, con especial énfasis en Bariloche. “La causa con mayor impacto fue la cardiovascular”, destacó el informe.
La llegada del fenómeno El Niño agrega incertidumbre sobre el próximo verano. Según los expertos, si su clímax se extiende hasta finales de primavera, las lluvias en el noreste y centro del país podrían frenar el aumento de temperatura. Sin embargo, si la nubosidad y las tormentas disminuyen, el calor intenso podría afectar a la población.