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Sociedad

Un perfil genético femenino sin identificar sumó un nuevo dato al juicio por el crimen de Érika Álvarez

noviembre 7, 2026
Sala de audiencias del juicio por el crimen de Érika Álvarez

El bioquímico Guillermo González, del ECIF, expuso en la novena audiencia que se detectó un perfil de ADN femenino que no coincide con las personas identificadas en la causa. El hallazgo no permite establecer quién es esa mujer ni su vinculación con los hechos investigados.

La novena audiencia del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez incluyó la declaración del bioquímico Guillermo González, integrante del Equipo Científico de Investigación Fiscal (ECIF), quien expuso los resultados de pericias genéticas realizadas sobre muestras recolectadas en la vivienda de Felipe Sosa, en Yerba Buena, y en el lugar donde fue encontrado el cuerpo.

Según el testimonio, se identificaron perfiles genéticos correspondientes a la víctima y al acusado. Además, se detectó un perfil femenino que no coincidió con las personas cuyos patrones genéticos fueron analizados en el expediente. Entre las evidencias examinadas se encontraban un cabello y una pequeña mancha de sangre hallados en una de las habitaciones de la vivienda.

El bioquímico indicó que las muestras fueron comparadas con material obtenido de familiares de la víctima y de los imputados Felipe Sosa, Justina Gordillo y Jorge “Chicho” Díaz, así como con muestras vinculadas a Nicolás Navarro Flores, condenado por haber intentado impedir que se conociera la verdad sobre el caso. El perfil femenino no permitió establecer la identidad de la persona ni las circunstancias en que estuvo en contacto con los elementos analizados.

Durante distintas audiencias, el fiscal Pedro Gallo sostuvo que Sosa habría actuado con ayuda de una o más personas. Con el avance del expediente y la falta de evidencias suficientes para identificar a esos posibles participantes, no se formularon acusaciones por el homicidio contra otras personas. El hallazgo genético no confirma que esa mujer haya estado en la casa el día del crimen ni que haya tenido relación con la muerte de Érika.

En la misma jornada declaró Leonel Díaz, perito del Departamento de Investigación Criminal del Ministerio Público Fiscal, quien reconstruyó los movimientos de Sosa durante el 7 de enero, día en que Érika fue asesinada, a partir del análisis de cámaras de seguridad y registros de antenas de telefonía celular.

Según expuso el perito, a las 10.33 Sosa habría cargado el cuerpo en el asiento trasero de su camioneta Volkswagen Amarok. Un minuto después inició el recorrido hacia el descampado donde fue encontrado el cadáver, con llegada al lugar a las 11.39. Esa secuencia coincide con lo declarado por el propio Sosa en la segunda jornada del debate. La información presentada también indicó que Jorge Díaz llegó a la vivienda después de las 15, se retiró y regresó pasadas las 17.15.

Las defensas de Gordillo y Díaz, a cargo de María Florencia Abdala, Camilo Atim y Juan Pablo Bello, respectivamente, sostuvieron que los resultados genéticos no detectaron perfiles atribuibles a sus representados y que la reconstrucción sitúa a sus clientes en la casa cuando el cuerpo ya no estaba allí. Para las defensas, esos elementos ponen en discusión la acusación de encubrimiento, en particular la parte vinculada con maniobras para ocultar el cadáver.

Los acusadores advirtieron que aún quedan pruebas por analizar durante el debate. La audiencia no cerró las discusiones sobre los rastros biológicos, los movimientos de los imputados ni las circunstancias en que el cuerpo fue trasladado hasta el descampado. El perfil femenino sin identificar constituye un hallazgo pericial que no permite afirmar que esa persona haya intervenido en el homicidio, colaborado en el traslado del cuerpo o participado en alguna maniobra posterior.