☀️20°33°/20°
Sociedad

Paciente de alta montaña permaneció más de tres meses en Casa Clarita del Hospital Avellaneda

julio 23, 2026
Casa Clarita del Hospital Avellaneda

Dulia Flores Valeriano, oriunda de la zona de alta montaña, fue alojada en la residencia del hospital durante su embarazo de alto riesgo, tras la imposibilidad de regresar a su hogar por el deterioro del camino.

Lejos de su hogar en alta montaña, Dulia Flores Valeriano encontró en el Hospital Avellaneda atención médica y alojamiento. Durante más de tres meses permaneció en Casa Clarita, donde recibió acompañamiento para atravesar un embarazo de alto riesgo, dar a luz a su hijo Tahiel y continuar con los controles de ambos.

Cuando la paciente llegó al Hospital Avellaneda, todavía estaba embarazada. Había sido trasladada desde la Alta Montaña debido a una amenaza de parto. Aunque logró superar esa primera etapa, regresar a su hogar no era una opción. Las lluvias habían deteriorado el único camino de acceso y para llegar hasta su vivienda era necesario hacerlo a caballo.

Fue entonces cuando comenzó una nueva etapa. Dentro del Hospital Avellaneda, en una casa construida gracias a una donación de la Cooperadora de la institución, encontró un lugar donde permanecer mientras continuaba su embarazo. Casa Clarita, creada para alojar temporalmente a madres y niños provenientes de zonas alejadas de la provincia, se convirtió durante más de tres meses en su hogar.

El coordinador de Casa Clarita y supervisor de Enfermería, licenciado Gustavo Figueroa, explicó que la residencia fue creada para acompañar a madres y niños provenientes de zonas alejadas de la provincia, facilitando el acceso a consultas, estudios complementarios y turnos médicos. Además, destacó que el equipo realiza un seguimiento permanente y acompaña a las familias durante las distintas instancias de atención que requieren. La estadía de Dulia fue distinta a la mayoría de los casos: mientras la residencia suele recibir familias por pocos días, su permanencia se extendió durante más de tres meses debido a la complejidad de su situación. Al referirse a ese proceso, Figueroa afirmó: ‘Ella ingresó por un embarazo de alto riesgo y, por la imposibilidad de regresar a su domicilio, decidimos alojarla en la casa. Acompañamos todo el embarazo hasta su finalización. Le hicimos un baby shower, recibimos donaciones y la verdad es que la hemos acogido como parte de nuestra familia’.

Desde el Servicio de Internación Conjunta y Embarazo de Riesgo, el equipo interdisciplinario siguió de cerca la evolución del embarazo y trabajó para garantizar la continuidad de la atención. La jefa del servicio, licenciada especialista Carla Dávila Pérez, destacó el trabajo articulado entre los distintos equipos del hospital, que permitió acompañar a Dulia durante más de tres meses y medio desde su ingreso por una amenaza de parto. En ese período, recibió atención interdisciplinaria de profesionales de distintas áreas, participó de la Escuela de Embarazadas y completó más de once controles durante la gestación. Sobre ese vínculo, Dávila Pérez declaró: ‘Nunca cortamos ese cordón umbilical. Siempre vinimos a verla, nos encariñamos con ella y con su historia. Lo que hicimos fue garantizar una verdadera continuidad del cuidado’.