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Sociedad

Octava jornada del juicio por el femicidio de Érika Álvarez: cámaras registraron movimientos en la casa de Sosa antes y después del crimen

noviembre 6, 2026
Fachada del edificio de tribunales donde se desarrolla el juicio por el femicidio de Érika Álvarez en Tucumán

Un investigador policial expuso en la octava audiencia del debate oral las grabaciones de cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones de la vivienda de Felipe Sosa. Las imágenes permitieron reconstruir ingresos y salidas de vehículos y personas entre el 6 y el 9 de enero de 2026, aunque presentaron interrupciones que impidieron determinar algunos movimientos.

La octava jornada del juicio por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, de 25 años, se centró en la exposición de las grabaciones de cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones de la vivienda de Felipe Sosa, principal acusado. La prueba fue presentada por José Luis Lobo, sargento de la Dirección General de Investigaciones, quien analizó los registros obtenidos entre el 6 y el 9 de enero de 2026.

Según la exposición, el 6 de enero a las 17.28 una camioneta oscura salió de la propiedad. En su interior se observó a una persona delgada, calva y vestida con una remera celeste de mangas cortas, cuyas características físicas resultaban similares a las de Sosa. A las 17.45 arribó una segunda camioneta negra con la inscripción Mundo Limpio; el conductor descendió y se retiró pocos minutos después. Más tarde regresó la primera camioneta y quien la conducía ingresó nuevamente a la vivienda.

Esa misma noche, a las 21.12, las cámaras registraron la llegada de un automóvil negro de características similares a un Ford Fiesta, que quedó estacionado cerca de la propiedad. La grabación sufrió una interrupción y no permitió determinar quién descendió del vehículo, aunque posteriormente se observó el ingreso de una persona a la casa. Los investigadores consideran que Justina Gordillo podría haberse trasladado en ese automóvil, identificación que forma parte de la hipótesis de la acusación. A las 0.13 del 7 de enero, el Ford Fiesta se retiró del lugar.

De acuerdo con los datos de localización del teléfono celular de la víctima, Érika llegó a la vivienda alrededor de las 3.50 del 7 de enero. Su ingreso no quedó registrado por las cámaras debido a un problema en el sistema de grabación. La Fiscalía sostiene que la joven fue asesinada a golpes por Sosa en algún momento comprendido entre las 3.50 y las 7 de esa mañana y que posteriormente su cuerpo fue trasladado y abandonado en un basural de Manantial Sur.

Uno de los registros expuestos corresponde a la mañana del 7 de enero. A las 9.32, una persona abandonó la vivienda en una camioneta oscura. El vehículo regresó antes de las 10 y, aproximadamente media hora después, alguien salió del inmueble llevando bolsas negras y otros elementos, que fueron cargados en el mismo rodado antes de retirarse nuevamente. La Fiscalía sostiene que, después del crimen, Sosa recibió colaboración de otras personas para ocultar lo sucedido y preparar su salida de Tucumán.

A las 13.31 de ese mismo día, el Ford Fiesta volvió a aparecer en las inmediaciones de la vivienda. Según la interpretación expuesta durante el debate, una mujer que podría ser Gordillo descendió del automóvil, ingresó al inmueble y permaneció allí hasta la mañana siguiente. El 8 de enero las cámaras registraron una sucesión de movimientos de personas, automóviles y camionetas que ingresaban y se retiraban de la propiedad. La actividad continuó durante el 9 de enero, fecha en la que se obtuvo el último registro en video atribuido a Sosa.

Lobo explicó que alrededor de las 19 de esa jornada se observó la llegada del automóvil relacionado con Gordillo y también la presencia del principal acusado, quien arribó en una motocicleta. Una nueva interrupción temporal de la grabación impidió seguir toda la secuencia. Cuando las imágenes se reanudaron, Sosa ya no aparecía en el lugar y solamente permanecía la mujer. Durante el resto del 9 de enero y a lo largo del día siguiente, las cámaras no volvieron a registrar al acusado, aunque sí captaron movimientos de las camionetas identificadas anteriormente.

El fiscal Pedro Gallo atribuye a Sosa la muerte de Érika y considera que Jorge Díaz, Nicolás Navarro Flores y Justina Gordillo participaron en distintas maniobras destinadas a encubrir el homicidio y facilitar la fuga. La acusación sostiene que Navarro Flores se habría deshecho de dos bolsas que Sosa le habría entregado durante esa noche y que Gordillo permaneció vinculada a los movimientos registrados en el domicilio hasta la mañana del 8 de enero.

Las defensas mantienen interpretaciones diferentes sobre los hechos. El abogado Juan Pablo Bello sostuvo que Díaz únicamente concurrió al domicilio para cambiar las cubiertas de una motocicleta KTM y que posteriormente abandonó el lugar, sin intervenir en las maniobras investigadas. Los defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim aseguraron que Gordillo no tuvo contacto con la víctima y que la mujer se retiró de la propiedad antes de que Érika llegara y regresó cuando el cuerpo ya había sido abandonado. Sosa, en tanto, reconoció durante el juicio que se encargó personalmente de deshacerse del cadáver.

El análisis de las grabaciones presenta limitaciones. Las interrupciones del sistema impidieron observar momentos considerados decisivos, entre ellos la llegada de Érika y determinadas salidas e ingresos de personas. Por ese motivo, según se expuso en la audiencia, las imágenes deberán ser evaluadas junto con los restantes elementos incorporados al juicio, incluidos los registros telefónicos, las declaraciones testimoniales y las demás pruebas reunidas durante la investigación.

El debate continuará con el análisis de las pruebas destinadas a determinar las responsabilidades penales por el femicidio de Érika Antonella Álvarez y las presuntas maniobras posteriores para ocultar el crimen y facilitar la salida de Sosa de la provincia.