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Sociedad

Falleció el policía tucumano de 23 años que recibió un disparo de su compañero en una garita

octubre 14, 2026
Garita policial en la esquina de Charcas y pasaje Díaz Vélez, San Miguel de Tucumán

Nicolás Agustín Albaca Romano murió tras permanecer internado por las heridas sufridas el martes 6 de octubre en una garita policial de San Miguel de Tucumán. Su compañero Benjamín Eduardo Díaz está imputado por lesiones graves y la causa podría recibir una nueva calificación legal.

Nicolás Agustín Albaca Romano, de 23 años, falleció tras permanecer internado por las graves heridas que sufrió el martes 6 de octubre. El efectivo recibió un disparo mientras cumplía funciones en una garita policial de San Miguel de Tucumán. La periodista Cecilia Páez informó la muerte este miércoles a través de su cuenta de X.

El hecho ocurrió cerca de las 0.30 en la garita ubicada en la esquina de Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de El Bajo. En el lugar estaban Albaca Romano y su compañero Benjamín Eduardo Díaz. Otros dos policías, Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, se encontraban afuera, cerca de la puerta.

Según la información difundida sobre la causa, Benjamín Díaz disparó su arma reglamentaria, una pistola FN Browning calibre 9 milímetros. El proyectil impactó en el hemitórax izquierdo de Albaca Romano y quedó alojado en su cuerpo. El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Centro de Salud, donde ingresó en grave estado y fue sometido a una cirugía.

Díaz fue imputado por lesiones graves y quedó bajo prisión preventiva. La Fiscalía sostuvo que la medida era necesaria porque el acusado podía influir en sus compañeros, quienes presenciaron el episodio. La defensa impugnó la decisión: afirmó que los testigos ya habían declarado y que sus testimonios coincidían en que no hubo una discusión previa.

Los abogados José María Molina y Fabrizio Caruso sostuvieron que no hay elementos que indiquen que el disparo fue intencional y plantearon que pudo tratarse de un accidente o una negligencia. También señalaron que Díaz permaneció en el lugar, entregó su teléfono y se sometió a pericias, entre ellas el dermotest y un dosaje.

La madre de Albaca Romano había planteado que podía existir otra versión de lo ocurrido. La defensa dijo respetar el dolor de la familia, pero insistió en que, a su entender, la evidencia reunida apuntaba a un disparo accidental. La investigación deberá establecer cómo se produjo el disparo y determinar las responsabilidades correspondientes.

Tras la muerte del policía, la causa podría tener una nueva calificación legal. Hasta ahora, Díaz estaba imputado por lesiones graves.