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Sociedad

Investigan al clan Caro por extorsión y presuntos privilegios en el penal de Villa Urquiza

agosto 11, 2026
Policías elaboran actas después de allanar el penal de Villa Urquiza

Una denuncia por extorsión contra integrantes del clan Caro derivó en allanamientos en el penal de Villa Urquiza, donde se secuestraron teléfonos celulares y se constataron presuntas irregularidades en las condiciones de alojamiento. La investigación también incluye medidas de protección para el denunciante.

La Justicia federal investiga una denuncia por extorsión contra integrantes del clan Caro, alojados en el penal de Villa Urquiza, Tucumán. Según consta en el expediente, a Marcos Nacif, procesado por transportar 470 kilos de cocaína, le habrían exigido U$S 25.000 o una camioneta Renault Oroch a cambio de garantizarle protección dentro de la cárcel.

La presentación fue realizada por los hijos de Nacif y derivó en allanamientos en las celdas de los denunciados, donde fueron secuestrados al menos dos teléfonos celulares. Durante el procedimiento, se constató que los hermanos Caro ocupaban las mejores celdas de la unidad y disponían de un televisor.

El fiscal Diego López Ávila informó a los imputados que son investigados por extorsión y amenazas, entre otros delitos. Además, no se descarta que avance con una pesquisa sobre los supuestos privilegios que los hermanos tenían dentro del establecimiento penitenciario.

La denuncia de los hijos de Nacif

Marcos Nacif fue detenido el 5 de junio en el sur de Tucumán cuando transportaba 470 kilos de cocaína. Es tío de Jorge “Pelaín” Nacif, investigado por tráfico de drogas. Luego de ser indagado, el juez federal José Manuel Díaz Vélez le dictó la prisión preventiva y ordenó su traslado a Villa Urquiza, al igual que a Enrique Santos Catulo. Los otros procesados fueron alojados en el penal de Benjamín Paz.

Antes de que Nacif cumpliera un mes en prisión, sus hijos denunciaron que estaba siendo extorsionado. Según el expediente, los Caro habrían exigido U$S 25.000 o la entrega de una Renault Oroch. A cambio, supuestamente garantizarían que Nacif continuara alojado en ese sector de la cárcel y bajo su protección.

Los denunciantes sostuvieron que, si no cumplían con el pedido, los acusados amenazaban con enviar a Nacif a un pabellón habitado por personas con problemas de adicciones, donde quedaría sin protección.

Las llamadas registradas

La investigación cuenta con conversaciones telefónicas entre Nacif y sus familiares. Los investigadores sospechan que las comunicaciones se realizaban con celulares que estaban en poder de los Caro.

“No quiero salir con los pies para adelante de esta cárcel. Por eso, la camioneta no me la voy a llevar a la tumba”, dijo Nacif en una de las conversaciones registradas por sus hijos. En otro tramo, sostuvo que podían sacarlo del sector en el que estaba alojado y pidió a sus familiares que no acudieran a la Policía, abogados o jueces.

Los familiares denunciaron, además, que recibieron mensajes de WhatsApp configurados para ser escuchados una sola vez. Sin embargo, lograron registrar esos audios y aportarlos a la causa.

Allanamientos y sospechas dentro del penal

Tras recibir la denuncia, el fiscal López Ávila obtuvo autorización judicial para allanar las celdas de los denunciados. Durante esos procedimientos fueron secuestrados al menos dos celulares. También se detectó que los Caro estaban alojados en las mejores celdas de la unidad y contaban con un televisor.

Abogados penalistas señalaron que no es habitual que un interno disponga de una TV dentro de una celda y que, para tenerla, debería existir una autorización especial. También indicaron que la entrega de medicamentos corresponde al personal del Servicio Penitenciario y no a otros detenidos.

Durante la pandemia, los internos estuvieron autorizados a utilizar celulares para comunicarse con sus familiares, aunque el uso debía realizarse bajo control penitenciario y en determinados horarios. En este caso, la sospecha es que los denunciados tenían los dispositivos dentro de sus propias celdas.

Un operativo que no pudo concretarse

La fiscalía también solicitó vigilar a la mujer que supuestamente debía recibir la transferencia de la camioneta en una escribanía del centro. La sospechosa, que sería pareja de uno de los denunciados y pariente de Walter “Petiso David” Lobos, no se presentó. Los investigadores sospechan que podría haber sido advertida sobre el operativo.

La Justicia dispuso posteriormente medidas de protección para Nacif y sus hijos. El procesado fue cambiado de unidad y quedó bajo custodia permanente.

Los antecedentes del clan Caro

Los Caro son oriundos del barrio Victoria y fueron condenados en la causa conocida como “La industria del escruche”, en la que se investigó a una organización dedicada al robo de viviendas y liderada por Miguel “La Gata” Lizárraga. En esa investigación se determinó que integrantes de la familia habían experimentado un importante crecimiento económico.

En esa misma pesquisa se analizaron posibles contactos con policías y empleados judiciales que podrían haberles proporcionado información o protección. El análisis de teléfonos celulares permitió detectar comunicaciones con personas que presuntamente les facilitaban datos o cobertura.

Marcos y Francisco Caro fueron condenados por el homicidio de un adolescente ocurrido en 2018. Sus nombres también aparecieron vinculados a investigaciones por narcotráfico, aunque no fueron procesados por esos hechos. Tras la nueva denuncia, existe la posibilidad de que sean trasladados al penal de Benjamín Paz.