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Sociedad

García Cuerva pidió curar «las heridas de la descalificación y la intolerancia» en la misa de Luján

octubre 4, 2026
Multitud de fieles en la basílica de Luján durante la peregrinación

El arzobispo de Buenos Aires pronunció la homilía de la misa de las 7 de este domingo en la basílica de Luján, tras la peregrinación que desafió las lluvias. En su mensaje, citó al papa León XIV y se refirió a la situación de los más pobres, el sistema de salud, la educación y los jubilados.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció este domingo la homilía de la misa de las 7 en la basílica de Luján, luego de la peregrinación que se realizó bajo intensas lluvias. Durante su discurso, el prelado afirmó: «Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo».

García Cuerva sostuvo que «Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia; abrazos de encuentro ante tanto extravío; abrazos profundos, no protocolares; necesitamos abrazos del alma». Y agregó: «Así como nos curamos las ampollas, queremos Madre curar los vínculos entre nosotros».

El arzobispo también expresó: «Es tiempo de unirnos. Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano». En ese sentido, convocó a los fieles a «ser artesanos de la fraternidad llevando el abrazo de María a los que no dan más, a los abuelos, a los que piensan distinto, a las personas con discapacidad y a sus familias, a los que no tienen trabajo, a los que están durmiendo en la calle, a los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, en definitiva a todos».

En la previa de la peregrinación, García Cuerva había anticipado que el papa León XIV se encontrará con «una Argentina dividida y una gran cantidad de hermanos muy pobres». Durante la misa central de este domingo, volvió sobre ese punto y citó palabras del Sumo Pontífice pronunciadas en su viaje a África: «Una madre ama a sus hijos, aunque sean diferentes entre sí, a todos del mismo modo y con todo el corazón».

Luego, el arzobispo continuó con la cita: «También nosotros, ante la Madre del corazón, queremos prometer hacer lo mismo, esforzándonos sin medida para que a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices». Y añadió que el Papa dijo que una madre piensa «para que quien pasa hambre tenga qué comer, para que todos los enfermos reciban los cuidados necesarios, para que a los niños se les garantice una educación adecuada, para que los ancianos vivan serenamente los años de su madurez».

Más adelante, García Cuerva planteó que la peregrinación no tiene «grietas ideológicas ni exclusiones» y sostuvo que el camino a Luján «nos niveló a todos», ya que todos se cansaron y gastaron zapatillas por igual. Destacó que en ese contexto no hay lugar para el individualismo ni los discursos de odio.

«Que esta peregrinación sea entonces, una escuela de fraternidad para nuestro país que se está preparando para la visita del Papa León. Que María nos enseñe a respetarnos, a perdonarnos, y a dialogar con todos; que dejemos de descalificar al hermano, de ser indiferentes con el que sufre y de dar lugar al odio entre nosotros, porque hemos experimentado en Luján que, en su abrazo maternal, nos reconocemos hermanos», concluyó García Cuerva.