Un análisis publicado por La Nación plantea un escenario hipotético para 2030 en el que Estados Unidos se retira del mando integrado de la OTAN, lo que obliga a Europa a reconsiderar su seguridad colectiva y su capacidad de defensa autónoma.
Un análisis publicado por La Nación plantea un escenario hipotético para 2030 en el que Estados Unidos formaliza su retirada del mando integrado de la OTAN, volcado por completo a su rivalidad con Pekín. Este escenario, según el texto, es la prolongación de un debate que las cancillerías europeas mantienen desde hace años.
El análisis se remonta al ensayo de Robert Kagan ‘El regreso de la historia y el fin de la historia’, donde planteaba que estadounidenses y europeos ya no compartirían la misma visión del mundo. Kagan popularizó la imagen de que los estadounidenses vendrían de Marte y los europeos de Venus.
El exministro francés de Relaciones Exteriores, Hubert Védrine, acuñó el concepto de ‘hiperpotencia’ para describir la dominación estadounidense. En el prólogo de una obra de Kagan, Védrine preguntó si los europeos están preparados para renunciar a la seguridad colectiva respaldada por Estados Unidos y construir una potencia propia.
El geoestratega Frédéric Encel señaló que sin el liderazgo estadounidense, cada capital europea vuelve a su propio modelo: París priorizará la autonomía estratégica, Berlín estará dividida entre su pacifismo histórico y la necesidad de rearmarse, y Varsovia y las capitales bálticas exigirán una postura más dura frente a Rusia.
Un informe de la Fundación Alternativas indica que la autonomía estratégica europea sigue siendo más una aspiración que una realidad. Su materialización exigiría una integración política más profunda y una transformación industrial y militar lenta y costosa.
El general Michel Yakovleff, exjefe de Estado Mayor adjunto del SHAPE (OTAN), afirmó que la UE surge como la única alternativa realista, siempre que logre unirse. La UE cuenta con 1,3 millones de militares, gigantes de la defensa como Airbus, Thales o Naval Group, y dos potencias nucleares: Francia y el Reino Unido.
Sin embargo, la UE carece de cohesión en materia de defensa, persisten desacuerdos entre los Estados miembros y Europa sigue dependiendo de la tecnología estadounidense en drones, ciberdefensa o misiles de crucero. Para sustituir a Estados Unidos, los países de la UE tendrían que duplicar o triplicar sus presupuestos de defensa.
El escenario más plausible, según Yakovleff, sería una combinación de fuerzas: un liderazgo franco-alemán, una UE más integrada con un ejército europeo unificado, y una OTAN reformada con nuevos miembros como Japón o Australia. No obstante, concluyó que ‘la OTAN no puede prescindir de Estados Unidos de la noche a la mañana’.
El análisis describe dos caminos para Europa: uno optimista, de impulso integrador con aceleración del rearme y puesta en común de presupuestos de defensa; y otro sombrío, de parálisis con 27 capitales incapaces de acordar una cadena de mando unificada, multiplicación de acuerdos bilaterales y mayor vulnerabilidad ante potencias externas.