La tucumana, vecina del barrio San Felipe, recorre la ciudad ofreciendo sahumerios para mantener a sus hijas Morena y Milagros. Además, estudió luthería en la UNT, carrera que debió pausar por falta de recursos.
Carolina Maldonado, residente del barrio San Felipe de San Miguel de Tucumán, se dedica a la venta de sahumerios casa por casa para sostener económicamente a sus hijas Morena (14) y Milagros (8). Todos los días se traslada en los colectivos 6 o 11 hasta la galería Mendoza, en el centro, donde compra los productos que luego ofrece en distintos domicilios.
En una entrevista realizada en la redacción de eltucumano, Carolina relató que su padre, José Maldonado, falleció durante la pandemia de COVID-19. Según su testimonio, “lo dejaron morir. Le dio positivo el hisopado, pero no tenía síntomas. Tenía parkinson, pero lo dejaron morir. No le dieron la medicación y se me murió”. Afirmó que permaneció una semana postrada en cama y que se levantó por sus hijas: “Por ellas me puse de pie, por ellas salí a vender los sahumerios”.
Carolina ofrece sahumerios sueltos a 200 pesos los de triple empaste, sobres de 35 unidades a 3000 pesos, cajas de 10 a 3000 pesos y cajas de 70 unidades a 5000 pesos. Entre las variedades mencionó palo santo, yagra, sándalo, frutilla, vainilla, romero, jazmín, lavanda, herbales y frutales. También comercializa una edición limitada de sahumerios con temática del Mundial 2026, llamada “Momentos de alentar. Aromas que transmiten la Pasión Argentina”, que incluye una estampilla coleccionable.
La mujer explicó que su rutina diaria comienza temprano: prepara el desayuno para sus hijas, las lleva a la escuela y luego sale a vender. Morena asiste a la escuela primaria Pantaleón Fernández, mientras que Milagros concurre a la escuela Martín Miguel de Güemes. Según indicó, Milagros tiene “un retraso de aprendizaje leve” y el gabinete escolar le recomendó una profesora particular, pero sostuvo que “no me alcanza” para costearla. “Cuando pienso en todo lo que sufrieron por tener a una mamá sola que se hizo cargo de ellas dos y que tiene que salir a vender para llevarles la comida, también siento que las he descuidado y eso me duele”, expresó.
Carolina es estudiante de luthería en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Declaró que esa es su “verdadera pasión” y que “cuando trabajo cepillando la madera, me olvido de todos los problemas”. Sin embargo, debió abandonar temporalmente la carrera para dedicarse a la venta de sahumerios. “De lo que vendo, separo para la comida de mis hijas y el resto para volver a comprar”, señaló. Manifestó que su objetivo es retomar la luthería y terminar los instrumentos musicales que tiene en su casa, entre ellos un cajón peruano. “Cada sahumerio enciende mi ilusión de progresar y poder conseguir un trabajo mejor que estar tanto tiempo en la calle, lejos de mis hijas”, agregó.
Carolina Maldonado puede ser contactada al número 3816585461.