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Política

Moody’s mejoró la calificación de Argentina pero alertó sobre un posible retorno de un gobierno intervencionista en 2027

julio 22, 2026
Gráfico de calificación crediticia de Argentina según Moody's

La calificadora Moody’s elevó la nota de la deuda argentina de Caa1 a B3, con perspectiva positiva, aunque advirtió que el riesgo político vinculado a las elecciones presidenciales de 2027 limita futuras mejoras.

Moody’s se convirtió en la tercera calificadora en mejorar la nota de la deuda argentina, al elevarla de Caa1 a B3, y dejó la perspectiva como positiva, lo que abre la posibilidad de una nueva suba en los próximos 6 a 24 meses. A diferencia de Standard and Poor’s y Fitch, que mantuvieron la perspectiva estable, Moody’s destacó las reformas estructurales del gobierno de Javier Milei, el aumento de las exportaciones y el fortalecimiento de las reservas.

La agencia pronosticó un crecimiento del 3,4% para 2026 y del 3,5% para 2027, por encima del consenso del mercado. Según el comunicado, las políticas implementadas «están mejorando el entorno empresarial y promoviendo un reequilibrio gradual en la composición de la inversión y la actividad económica hacia un modelo de crecimiento económico impulsado en mayor medida por el sector privado».

Con esta mejora, Argentina se aleja de la posibilidad de un default, al menos según la visión de Moody’s, que consideró que las chances de incumplimiento de pago de la deuda hasta fines de 2027 se redujeron significativamente. La persistencia del superávit fiscal fue señalada como uno de los principales logros.

Sin embargo, Moody’s advirtió que el ciclo político, en particular las elecciones presidenciales de 2027, limita mejoras adicionales. «El riesgo político sigue siendo una limitación clave para la calificación», afirmó la agencia. La elección de «un gobierno más intervencionista» que revierta parcialmente las reformas recientes supondría el riesgo de reintroducir distorsiones en la inversión, el comercio, el mercado cambiario y la gestión fiscal.

Es probable, según Moody’s, que «un cambio de este tipo debilite la confianza de los inversores», lo que frenaría los flujos de inversión y afectaría la acumulación de colchones externos. «Esto erosionaría gradualmente las mejoras crediticias alcanzadas durante el actual proceso de ajuste», indicó.

A pesar de la advertencia, la agencia señaló que «el rango de posibles resultados en materia de políticas se ha reducido en comparación con ciclos electorales anteriores», debido a una «creciente aceptación social de la disciplina fiscal» y «mayor apoyo político» a la estabilidad macroeconómica.

Las recientes mejoras de la calificación impulsaron una significativa reducción del riesgo país, que estuvo a punto de perforar los 400 puntos básicos. No obstante, ayer cerró levemente por debajo de los 420 puntos, en una jornada de toma de ganancias en bonos largos en dólares. Los analistas indicaron que las cotizaciones están «lateralizando», sin variaciones significativas.

El comentario de Moody’s resume los temores del mercado: por un lado, el espacio para probar políticas alternativas a las actuales es acotado si se busca cuidar el ingreso de dólares y los compromisos de inversión; por otro, un gobierno más intervencionista que asuma en 2027 pondría en riesgo los avances logrados.