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Espectáculos

Nazareno Casero y Carolina Puntonet: siete años de relación y el final consensuado por la distancia

noviembre 1, 2026
Nazareno Casero y Carolina Puntonet posan juntos en una imagen de archivo

El actor confirmó en abril de 2026 el fin de la relación con la bailarina rosarina. Ambos residían en países distintos por motivos laborales.

Nazareno Casero y Carolina Puntonet mantuvieron una relación durante siete años, que finalizó en abril de 2026. El vínculo se conoció públicamente en julio de 2022, cuando Fernanda Iglesias reveló en el programa LAM (América TV) que se habían conocido dos años antes a través de amigos en común. Durante la pandemia, decidieron convivir en Buenos Aires, donde compartían un hogar con su perro y una gata.

Carolina Puntonet, oriunda de Rosario, había participado en Soñando por bailar 2, integrado el cuerpo de bailarinas de ShowMatch en 2017 y realizado campañas y desfiles, entre ellos trabajos vinculados al diseñador Jorge Rey. Su trayectoria artística le abrió oportunidades fuera del país.

En julio de 2022, el viaje de Casero a Roma permitió conocer imágenes de la pareja. La bailarina se encontraba en Italia para tramitar su ciudadanía y continuar trabajando, mientras el actor voló para visitarla acompañado por su perro. Las fotografías de esos días ofrecieron una de las primeras miradas públicas al vínculo.

Los desplazamientos continuaron. En una conversación publicada en 2024, Casero recordó que coincidieron en España mientras se realizaba la serie Maradona: sueño bendito, y que ella lo acompañó después en Nápoles. Más tarde viajaron a México, donde la artista se quedó por motivos laborales. En junio de ese año, el intérprete contó que estaban conviviendo nuevamente en Buenos Aires porque ella regresó por una temporada y tenía previsto volver a viajar.

Para octubre de 2025, habían pasado seis meses sin verse, según reconoció el actor en una entrevista. Pese a esa separación prolongada, hablaban con frecuencia por teléfono y aprovechaban las videollamadas cuando los horarios coincidían. En otra visita, él permaneció tres meses en Europa y pudo retomar la vida en común. Contó que al principio debían readaptarse a pequeños hábitos domésticos, como el orden y los platos, tras acostumbrarse cada uno a su propio espacio.

Al hablar sobre el futuro, reconoció que no encontraban una respuesta sencilla a la pregunta de dónde vivir. Cada uno tenía posibilidades de crecimiento profesional en su lugar de residencia y una mudanza permanente implicaba reorganizar decisiones importantes.

En abril de 2026, Nazareno Casero confirmó el final de la relación y explicó que se trató de una determinación consensuada. Señaló que ella desarrollaba su carrera en el exterior y que él no podía radicarse fuera de Argentina en ese momento. Por entonces, la rosarina trabajaba en Ibiza, vinculada con el baile y la música, mientras el actor estaba enfocado en su actividad teatral en Buenos Aires.

En julio, Casero explicó que la ruptura no se produjo porque se hubiera terminado el amor. Para verse debían interrumpir actividades, subirse a un avión y cruzar el océano, una organización que dejó de resultar viable. Describió una decisión tomada tras evaluar sus posibilidades. Recordó lo difícil que se había vuelto compartir gestos sencillos, incluso dormir una siesta juntos. La comunicación era frecuente y la confianza, según explicó, no había sido el mayor obstáculo; lo que faltaba era cercanía.

En otra conversación, publicada por Clarín ese mismo mes, contó que le daba tristeza abrir un cajón y encontrarse con una fotografía compartida. Valoró lo vivido y el crecimiento que habían experimentado, sin ocultar que estaba atravesando un duelo por esa etapa. No había existido una pelea que precipitara la despedida, sino una resolución meditada.

Así, Nazareno Casero y Carolina Puntonet cerraron una historia de siete años en la que hubo convivencia, viajes y largos períodos lejos uno del otro. El intérprete reconoció que el afecto permanecía cuando tomaron caminos separados, y que aceptar una decisión compartida no evitó el dolor de acostumbrarse a la ausencia.