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Hinchas ingleses en un bar de Buenos Aires: del festejo al silencio tras la victoria argentina

julio 16, 2026
Hinchas ingleses en un bar de Buenos Aires viendo el partido Argentina vs Inglaterra

Un grupo de aficionados ingleses vivió el partido entre Argentina e Inglaterra en un bar porteño. Pasaron de celebrar el gol inicial al silencio tras la remontada argentina 2-1.

Banderas del Arsenal, del Chelsea y de otros clubes ingleses cuelgan de las paredes del bar. Nadie se anima a ponerse la camiseta de Inglaterra. Saben que, cuando crucen la puerta, volverán a estar en la tierra de Diego Maradona y Lionel Messi. Por eso muchos dibujan con un fibrón rojo la cruz de San Jorge sobre remeras blancas y también se pintan la cara.

«Creo que tenemos un equipo más confiable, pero Argentina tiene a Messi», dijo a Clarín Arthur, un inglés que hace seis meses recorre distintos países y que, después de pasar por España, Centroamérica y Bolivia, quedó fascinado con Buenos Aires.

“Para ganar necesitamos marcar a Messi, no dejarlo respirar”, explicó Jude. Tiene el mismo nombre que Bellingham y lo dice con orgullo.

«Sweet Caroline, good times never seemed so good» (dulce Caroline, los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos), cantaron los ingleses mientras los equipos salían a la cancha. En la pantalla aparecieron hinchas británicos en las tribunas de Atlanta vestidos de templarios. Apenas los vieron, estallaron los gritos: «¡Templarios, templarios!».

Unos segundos después, la transmisión enfocó a los árbitros. Arthur lanzó una chicana contra el equipo argentino: «Ahí tenés al equipo argentino». Todos rieron.

“El ’Dibu’ Martínez es un provocador, no coincido con su forma de actuar. Pero Enzo Fernández me gusta porque es combativo y no falta el respeto», agregó Arthur.

Luego llegó el momento de los himnos. En el minuto 25, Inglaterra tuvo su primera gran amenaza: Spence llegó al área e hizo delirar a todo el bar como si fuera un gol. Lisandro Martínez cortó la jugada.

Apareció Mick Jagger, el cantante de los Rolling Stones, en la transmisión. El bar se entregó a «I can’t get no satisfaction».

La pelota no le llegó a Harry Kane y Arthur gritó “Shit (mierda)”.

«Put your hand in your pocket and take out a card (Mete tu mano en el bolsillo y saca una tarjeta)», dijo Curtis. Tiene 27 años y hace varios meses está en Argentina junto a su novia, que vino al país por trabajo.

A los 37 minutos apareció Messi. Recibió, encaró y Andersson lo bajó desde atrás. Tiro libre para Argentina. Enzo Fernández se hizo cargo, acomodó la pelota y sacó un remate desde afuera del área que pasó apenas por arriba del travesaño. «We were lucky (tuvimos mucha suerte)», dijo Curtis, que se agarró la cabeza. El primer tiempo terminó 0 a 0.

“Quiero que gane Inglaterra, siento que lo merece más. Solo me pone triste si ganamos que no voy a estar en Inglaterra para vivir la final con mi familia”, agregó Curtis. En el entretiempo, los ingleses se soltaron. “Llegué a la Argentina y pensé que iba a ser hostil para nosotros. Pero nada que ver, es uno de los países más amigables que visité. Me hicieron sentir en casa”, dijo Jude.

Arrancó el segundo tiempo y los ingleses cantaron: “Please dont take me Home. I want to stay here, drink all the beer, please dont take me Home (Por favor no me lleves a casa, quiero quedarme acá, tomar toda la cerveza)”. Las cervezas no dejaron de llegar a la mesa.

A los 54 minutos llegó el gol de Inglaterra y el bar explotó. Arthur levantó a un amigo que acababa de conocer y los dos se abrazaron. Todos gritaron el gol en la cara de la cronista. La televisión mostró la cara de decepción de Messi.

Inglaterra se metió atrás y sufrió cada ataque argentino. La Selección fue por el empate. «¡Please take it out! (¡Sácala, por favor!)», gritó Jude.

De repente, interrumpió un inglés con la cara pintada de celeste y blanco. “Yo no pedí esto, me lo hicieron antes de entrar al bar”, dijo el hincha que despertó la indignación del resto.

“Maradona es pueblo, pero allá en Europa todos piensan que Messi es mejor jugador”, dijo Arthur. “Tiene 39 años y se hace cargo del equipo entero”, agregó.

Argentina acechó y los ingleses cambiaron de ánimo. En el bar empezaron a verse más camisetas argentinas de hinchas que llegaron durante el partido. Los mismos que cantaban con el pecho inflado hacía minutos, ahora insultaban bajito y miraban el reloj. Primero Mac Allister, después Nicolás González. Estaban cerca, pero la pelota no quería entrar.

Inglaterra no pasaba mitad de cancha. Harry Kane simuló una falta y los ingleses respiraron. Van 80 minutos y Scaloni movió el tablero: salió Tagliafico y entró Lautaro Martínez. Inglaterra también metió mano. Ingresó Dan Burn y desde las mesas apareció el canto: «Hay un solo Dan Burn». El defensor del Newcastle mide 2,01.

A los 85, Enzo Fernández sacó un remate y clavó la pelota en el ángulo de Pickford. Los ingleses no podían creer lo que acababan de ver. La cronista gritó sola, rodeada de camisetas inglesas.

Se cayeron vasos, algunos la miraron, pero nadie la frenó.

Cuando todavía agradecía al cielo por ese empate, Messi apareció una vez más. Tiró un centro perfecto y Lautaro Martínez la metió de cabeza. Argentina pasó a ganar 2 a 1.

Del otro lado cambió todo. Los ingleses ya no cantaron. Miraron la puerta y hasta algunos pidieron la cuenta. El árbitro marcó el final y Argentina volvió a estar en una final del mundo. Afuera se escuchó: «Mirá, sacale una foto, se van a Inglaterra con el c… roto».

“No puedo quejarme, fue justo. No entiendo porque fuimos tan defensivos y no salimos a buscar el partido”, dijo Arthur. Estaba derrotado, como todos los ingleses que empezaron a irse en silencio.