El entrenador argentino asumió en febrero, tras la salida de Jorge Sampaoli. Luego de la pausa por el Mundial, el equipo encadenó 14 partidos sin perder, eliminó a Cruzeiro de la Copa de Brasil y se clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana. La hinchada lo apoda ‘O Barba’.
BELO HORIZONTE.- El centro de Kevin Castaño encontró a Tomás Cuello, que conectó de cabeza para llevar la serie a los penales. Eduardo Domínguez levantó los brazos, apretó los puños y bebió un trago de agua. En la Arena MRV, casi 45.000 personas presenciaron la remontada de Atlético Mineiro: después de perder 2-0 contra Santos en Vila Belmiro, ganó 4-2 en Belo Horizonte y se clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana tras imponerse 3-1 en los penales.
Domínguez no participó de los festejos. Se dirigió al vestuario tras saludar a Cuca, entrenador rival, y a algunos jugadores. «Este tipo de victorias enaltece el trabajo de los jugadores. Ya veníamos teniendo unión dentro del grupo y también con el hincha. La atmósfera está diferente. Empezó a existir una ida y vuelta con la torcida que hoy, otra vez, fue increíble», declaró después de la clasificación.
Domínguez asumió a fines de febrero para reemplazar a Jorge Sampaoli tras una etapa en Estudiantes de La Plata. En sus primeros días en Belo Horizonte, declaró a LA NACION: «Todos se matan por el club, son apasionados. Además, la forma en la que me recibieron, y con la emoción que lo hicieron, me lo llevo en el corazón… lo abrazo y no lo quiero soltar. Y ahora se los debo, por eso tengo que trabajar por y para ellos».
Atlético perdió la final del Campeonato Mineiro ante Cruzeiro y en abril, después de una derrota por 2-0 frente a Coritiba, circuló la versión de que Domínguez podía abandonar el cargo. El entrenador lo negó.
La transformación se hizo evidente después del Mundial. El equipo encadenó 14 partidos sin perder, eliminó a Cruzeiro de la Copa de Brasil y se clasificó entre los cuatro mejores de la Sudamericana. Los hinchas bautizaron al equipo como ‘Barbabol’.
Bernard, uno de los referentes del vestuario, reconoció: «Nos costó un poquito entender lo que nos pedía, es verdad. El fútbol brasileño en sí es muy inmediato, el resultado tiene que venir ya, los equipos tienen que jugar bien casi sin tiempo de trabajo, y no siempre las cosas funcionan de esa manera».
En julio, Domínguez anunció que respondería las conferencias de prensa en portugués: «Voy a intentar hablar en portugués. Voy a cometer errores, pero voy a hacer mi mejor esfuerzo». Dos meses después, entiende prácticamente todo y responde en el idioma local.
Un relevamiento de Vox Radar tras la reciente victoria ante Cruzeiro registró 77 elogios explícitos al entrenador y una crítica directa. Entre las expresiones relevadas figuran «Absolute Barba», «Barba de Munique» y «O Barba tem um plano».
En la noche ante Santos, Bernard abrió el marcador a los 17 segundos, Reinier marcó dos goles, Cuello consiguió el 4-2 en tiempo de descuento y Gabriel Delfim completó la clasificación en los penales. Domínguez declaró: «Sabíamos que el partido que habíamos hecho allá no podía volver a suceder. Teníamos que mostrar otra cara y los jugadores la mostraron. La fuerza que estamos teniendo con el hincha crea una atmósfera diferente. Jugamos también con eso».