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Sociedad

La casta tiene apellido: Macome se repite cinco veces en la Legislatura

noviembre 6, 2026

En doce años de política, José Macome fue casi todo. Fue vecinalista en Yerba Buena, concejal acoplado a Mariano Campero, socio del PRO, legislador de Juntos por el Cambio y armador de Javier Milei en Tucumán. Después lo echaron los libertarios, y hoy es libertario otra vez.

Pero en esa carrera de idas y vueltas hay algo que nunca cambió: la planilla. Según la nómina a la que accedió este medio, Macome tiene 33 personas a su cargo en la Legislatura. Entre ellas hay familia directa, sus hermanos Joaquín, Mercedes y Alejandro María Macome, y familia no tan directa, su sobrino Tomás Macome. Los Macome son catorce hermanos, así que todavía le quedan once en el banco de suplentes.

Una carrera de idas y vueltas

Macome arrancó en 2014 con Compromiso Tucumán, un movimiento vecinal de Yerba Buena. Llegó al Concejo Deliberante y en 2019 renovó la banca en una lista acoplada a la boleta de Campero. Después llevó su sello a una alianza con el PRO, Compromiso Pro Tucumán, y con ella entró a la Legislatura en 2023. Juró como legislador de Juntos por el Cambio y afirmó que su sello siempre había sido «de transparencia».

Al poco tiempo armó un bloque propio alineado con Milei y se puso al frente del armado libertario en la provincia. A fines de 2024 cuestionó públicamente a Osvaldo Jaldo, el aliado estratégico del Presidente, y en junio de 2025 La Libertad Avanza lo despidió con un comunicado: «José Macome no forma parte de nuestro espacio político». Un año después, el presidente del partido en Tucumán, Lisandro Catalán, lo reincorporó. Hoy está al frente del bloque Compromiso con la Libertad.

Vecinalista, camperista, macrista, mileísta, expulsado y repatriado. En todo ese tiempo, la planilla no se movió.

El ajuste empieza por casa (la de los demás)

El dato choca con su discurso. Macome se presenta como abanderado de la transparencia. Impulsa una «Ficha Limpia real» porque, según dijo, «nadie quiere que lo represente un condenado». Presentó un plan para que los recursos se repartan «de manera más ordenada y transparente». Y milita en un partido cuyo plan de gobierno para Tucumán sostiene que a la política le toca hacer el ajuste.

En la casa de Macome, por ahora, no se ajustó nadie.

No es ilegal, y ese es el problema

Contratar a la familia no le cuesta nada. El artículo 42 del reglamento de la Legislatura establece que cada legislador será asistido por «personal a su elección», que designa el presidente del cuerpo a propuesta del propio legislador. No hay tope de colaboradores ni restricciones por parentesco. Por eso puede tener 33 personas a su cargo y que cuatro lleven su apellido. Tucumán, además, es de las pocas provincias que nunca sancionaron una ley de ética pública. No hay norma que se lo prohíba, y por eso puede hacerlo.

Que algo sea legal no lo vuelve ético, y menos en quien hizo de la transparencia su bandera. Macome se pasó la carrera buscando a quién serle fiel. La respuesta estaba en su casa: la única lealtad que nunca rompió es la de la familia en la planilla.