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Tecnología

El telescopio Swift de la NASA se desintegró al reingresar en la atmósfera

noviembre 5, 2026
Ilustración del telescopio Swift de la NASA en órbita terrestre

El observatorio de 1.450 kilos completó su reingreso descontrolado el miércoles 4 de noviembre tras 22 años en órbita. La NASA informó que los restos cayeron principalmente sobre océanos y que la probabilidad de impacto en zonas habitadas fue extremadamente baja.

El telescopio Neil Gehrels Swift de la NASA, con un peso aproximado de 1.450 kilos, completó su reingreso descontrolado a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre, después de 22 años de trayectoria orbital ininterrumpida. Hasta el momento no hubo confirmación oficial sobre los restos que alcanzaron la superficie terrestre ni reporte de daños.

Los reportes de seguimiento orbital confirmaron que el trayecto final de desintegración cruzó principalmente sobre vastas extensiones oceánicas, sectores de Asia y franjas intertropicales, disipándose en forma de meteoritos artificiales antes de tocar suelo o agua.

El punto registrado se ubicó cerca de los 3,4 grados de latitud norte y 98,6 grados de longitud este, en la isla de Sumatra, Indonesia, según informó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

De acuerdo con los modelos predictivos de la Oficina del Programa de Desechos Espaciales de la agencia estadounidense, la probabilidad matemática de que fragmentos remanentes impactaran contra zonas habitadas fue calificada como «extremadamente baja».

El investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y astrofísico Brian Cenko precisó que «el satélite descendió por debajo de los 120 kilómetros de altitud, la fricción aerodinámica extrema provocó temperaturas de miles de grados, desintegrando y evaporando gran parte de la estructura de aluminio y los paneles solares».

Cenko también se refirió a componentes de alta resistencia térmica como espejos especializados y piezas de aleación de tungsteno, y señaló que «poseían altas probabilidades de sobrevivir parcialmente al penacho de fuego y precipitarse hacia la superficie».

El aumento de la actividad solar aceleró el descenso. Las capas más altas de la atmósfera se expandieron y comenzaron a frenar al satélite, que fue perdiendo altura cada vez más rápido. Según informó la NASA, el observatorio Swift terminó a menos de 275 kilómetros de la Tierra, donde ya no podía apuntar sus periscopios con la precisión necesaria para continuar sus observaciones.

Como la sonda no tenía motores para recuperar la altitud por sus propios medios, la NASA organizó un operativo de rescate para llevarlo a una órbita más alta y prolongar su funcionamiento. No obstante, el plan fracasó y no pudo evitar que el satélite continuara acercándose a la superficie terrestre.

La caída del telescopio Swift marca el cierre de una era para la astronomía de respuesta rápida y abre debates en comités internacionales sobre la necesidad de planificar desorbitaciones controladas para misiones en órbita baja terrestre.

A lo largo de su vida útil, el telescopio reunió más de 1,5 millones de imágenes con su telescopio ultravioleta y óptico, además de otros datos científicos que conforman un archivo público de aproximadamente 12 terabytes.