En Talapazo y El Pichao, comunidades de la etnia quilmes reciben visitantes y comparten sus actividades cotidianas, en una iniciativa impulsada por el Ente Tucumán Turismo que busca generar ingresos y preservar el patrimonio.
El valle Calchaquí, en el noroeste argentino, alberga decenas de comunidades indígenas que mantienen sus tradiciones. Algunas de ellas desarrollan una modalidad de turismo rural comunitario que les permite mostrar su cultura y obtener recursos alternativos.
El Ente Tucumán Turismo informó que hace unos años comenzó a trabajar con otras instituciones gubernamentales para detectar y capacitar comunidades con potencial turístico. «Nuestro trabajo es acompañarlos en el desarrollo del proyecto, fortalecer sus capacidades, poner en valor la cultura», declaró Rita Carrizo Sobrino, jefa del departamento de gestión de ofertas y destinos turísticos del organismo.
En Talapazo, ubicado en el km 4301 de la Ruta Nacional 40, viven 25 familias de la comunidad india quilmes. La mayoría se dedica al cultivo y a la cría de animales. Tras el cierre de una mina de mica, un grupo de pobladores inició el proyecto turístico hace unos ocho años. Actualmente cuentan con seis hospedajes con baño privado y capacidad para cuatro personas. El precio es de $25.000 por persona e incluye desayuno.
El delegado de la comunidad y guía, Sandro Llampa, explicó que el pueblo se rige por un estatuto que obliga a tareas comunitarias, como la limpieza de acequias y el mantenimiento de 120 metros de camino por familia. El incumplimiento conlleva la suspensión del agua de riego. La autoridad máxima es la Asamblea General Comunitaria.
Entre las actividades que se ofrecen se encuentran caminatas guiadas a sitios arqueológicos, ceremonias de ofrenda a la Pachamama, degustación de café de higo, algarroba y tusca, y fogones con relatos orales. Los precios de las excursiones oscilan entre $10.000 y $20.000 por persona.
En El Pichao, a 8 km de la RN 40, la comunidad también trabaja en el desarrollo turístico. Laura Liendro, vecina que regresó al pueblo tras jubilarse, impulsa el proyecto junto a otros residentes. «Hace poco iniciamos el proyecto con un grupo de gente muy diversa: jóvenes y gente mayor, todos muy entusiastas», señaló Carrizo Sobrino. El sitio arqueológico El Pichao, que abarca 500 hectáreas y estuvo poblado desde el 500 a.C. hasta 1667 d.C., es uno de los atractivos principales. La visita guiada tiene un costo de $20.000 por persona y requiere reserva previa.
La comunidad también gestiona la Bodega Comunitaria Los Amaichas en Amaicha del Valle, la única en Latinoamérica administrada por un pueblo originario. Producen vino Malbec y de uva criolla bajo la etiqueta Sumak Kawsay, con una producción anual de 15.000 botellas. La falta de agua es el principal obstáculo para ampliar la producción, según indicó Roberto Ríos, productor de la zona.
Para llegar a Talapazo desde San Miguel de Tucumán se recorren unos 200 km, con un desvío de 8 km de tierra. Se recomienda transitar con precaución y evitar el camino en días de lluvia. En El Pichao, el acceso es por un camino de tierra de 10 km desde Colalao del Valle.
Las reservas para alojamiento y actividades en Talapazo se gestionan con Paola Agüero al teléfono (381) 622-2254. En El Pichao, con Laura Liendro al (3868) 40-2990. La Ciudad Sagrada de Quilmes, administrada por la comunidad india quilmes, está abierta todos los días de 9 a 17.30, con entrada de $10.000 para argentinos y $15.000 para extranjeros.