La escritora argentina, radicada en Nueva York, presenta la nueva edición de su novela debut, publicada originalmente en 2020 y traducida al inglés. En diálogo con Diario Tucumán, habla sobre el proceso de reescritura, la influencia de la literatura y su visión sobre la tradición judía y la política actual.
La escritora argentina Julia Kornberg (Buenos Aires, 1996) presenta en Buenos Aires la nueva edición de su primera novela, Atomizado Berlín, publicada por Anagrama. La obra, que había sido editada de forma independiente en 2020 por una editorial platense durante la pandemia, se agotó casi en silencio. Cinco años después, la novela fue traducida al inglés como Berlin Atomized (Astra House) y reescrita en el proceso, y ahora llega nuevamente al público hispanohablante.
Kornberg tiene treinta años, vive en Nueva York, realiza un doctorado en Literatura Latinoamericana en Princeton y es madre de un niño de un año. De paso por Buenos Aires para presentar la novela, dialogó con Diario Tucumán sobre el proceso de reescritura, sus influencias literarias y su visión sobre temas políticos y religiosos.
Sobre la reedición y la reescritura
Consultada sobre cómo fue volver sobre un libro escrito a los veinte años, Kornberg explicó: «Fue todo de casualidad. El libro había ganado una mención en un premio de la UBA y me escribió un editor de La Plata cuando yo ya vivía afuera. Salió en pandemia: no hubo presentación, no hubo nada, y se agotó. Ni siquiera me quedó un ejemplar –regalo mis libros, no soy nada purista con mis primeras cosas–; la única que guardó esa edición es mi mamá, que es la archivista de la familia».
Respecto de la traducción al inglés, que derivó en una reescritura, señaló: «Me ayudó muchísimo, porque es un idioma que perdona menos: cristalizó problemas que yo ni había registrado. Deborah (Ghim, editora) me dijo algo que me liberó: que pensara ese libro como mi debut real y que no fuéramos puristas del original, porque esa idea ya no existe en el mercado editorial. Pensé en Borges y en Sarmiento, que tomaban cada edición como una oportunidad para reconstruir el libro, y decidimos hacer lo mismo. El resultado es que el libro es el mismo, pero es otro».
La trama de Atomizado Berlín
La novela narra la historia de Nina, Jeremías y Mateo Goldstein, tres hermanos de una familia judía acomodada que se instala en Nordelta después de la crisis de 2001. Asfixiados por el tedio y la culpa de clase, cada uno ensaya su propia fuga. Sus historias son reconstruidas desde Tokio, en 2063, por Angélica Oshiro, la mejor amiga de Nina, en un relato generacional cínico, irónico y melancólico sobre una juventud a la que le habían prometido todo y que termina enfrentándose al fin del mundo.
Sobre el personaje de Nina, Kornberg afirmó: «Nina nunca encuentra su lugar en el mundo, y despotricar contra todo es la única forma que tiene de pararse en alguno. Quiere muchísimo a sus hermanos, que le hacen mal, pero no puede soltar ese amor filial: la sátira es su mecanismo de defensa y, a la vez, de cuidado».
Influencias literarias y método de escritura
La autora destacó la importancia de la lectura en su proceso creativo: «Me gusta pensar la escritura a partir de la lectura; casi todo lo que escribí nace en diálogo con algo que estaba leyendo con intensidad. Citar tiene que ver con hacerse de una tradición: cuando escribís tu primera novela estás buscando el lugar que ocupan tus textos en el gran diálogo de la literatura, no tanto por una cuestión de mercado sino para encontrar a tus precursores, la gente con la que querés conversar. Puede ser T. S. Eliot o puede ser una canción».
En cuanto a la estructura fragmentaria de la novela, explicó: «Me interesaba tener capítulos intensos que se leyeran fácil, porque nuestra existencia ya está bastante entumecida por el celular, y el libro tiene que desencajarte un poco de ese lugar. Hay una idea vieja que me gusta mucho: solo existen dos tipos de literatura, la del hombre que sale de viaje y la del que vuelve a casa. Todo lo que escribí sale de viaje; nunca vuelvo».
Kornberg también mencionó su uso de la cartografía: «Escribo con el mapa abierto en una pantalla, uso el muñequito de Google Maps para recorrer la geografía que narro. Lo hice también con Las Fiestas, mi próxima novela, que se publicará en mayo de 2027, mapeando Manhattan de norte a sur. Una cosa es Nordelta, ese oasis aislado de gente rica, y otra la plebe que camina la ciudad y la conoce con el cuerpo».
Sobre la guerrilla y la política
Al ser consultada sobre la presencia de la guerrilla en sus novelas, Kornberg respondió: «Empecé a escribir sobre la guerrilla desde un lugar más inmaduro, de exaltación política, leyendo mucho a Marx y soñando con un futuro proletario. Con el tiempo entendí que traigo mis propias preconcepciones heredadas, y que la guerrilla quizás no es la respuesta a la violencia política que vivimos todos los días. Pero me sigue pareciendo muy atractivo de narrar: confrontar esos deseos propios con la realidad política».
Respecto de su próxima novela, adelantó: «Es una misma historia contada en siete capítulos que abarcan siete años; cada uno tiene una parte en el pasado y otra en el presente, y siempre hay una fiesta de por medio. Los protagonistas son jóvenes que arman algo así como una guerrilla latinoamericana en Nueva York: el chiste de narrar el centro del imperio desde una voz latinoamericana, algo que ya hicieron Rubén Darío, José Martí o el propio Sarmiento. Leí mucho sobre grupos guerrilleros de los setenta para pensar en los riesgos de esos sueños de juventud, la exaltación política que después se estrella contra la realidad».
Sobre Israel y el judaísmo
La novela incluye un capítulo sobre Gaza en el que se compara esa franja con Nordelta. Kornberg comentó: «Ese fue el primer capítulo que escribí, en Tel Aviv, después de mi única visita a Israel: un país fascinante, con gente inteligentísima, y donde también se cometen crímenes de guerra todos los días. En un Año Nuevo en Jerusalén conocí a un chico borracho, judío de Atlanta, que no le encontraba sentido a la vida y decidió unirse al ejército. Lo trasladé a Mateo y a Nordelta. Las dos geografías comparten la misma lógica de frontera: para adentro estamos bien, para afuera quedan los desplazados; Gaza es lo mismo, pero al revés. Creo que este capítulo es crítico sobre Israel, aunque hay quien piensa lo contrario».
Sobre su relación personal con Israel, expresó: «Es un lugar que en parte detesto y en parte no puedo sacarme de encima, porque tengo amigos israelíes, porque una parte del judaísmo vive ahí. Me peleo con esos amigos que quieren construir toda su identidad alrededor de Israel: si hacemos eso, Israel ya ganó. Reivindico un judaísmo diaspórico, el de Gerchunoff, Grimberg o Sinay, una tradición mucho más rica que la que se resume en la relación con un solo Estado».
En relación con el presidente argentino Javier Milei y su vínculo con el judaísmo, Kornberg sostuvo: «No quiero ser mala, pero lo que hace Milei no lo veo como judaísmo real: es una faceta armada navegando por internet, que no tiene nada que ver con la tradición judía argentina que estudio y enseño. No me siento representada. Y creo que hay un antisemitismo rampante en la Argentina de hoy, y que lo que hace él es contraproducente».
Sobre Sarmiento y Borges
Consultada sobre cómo convive con la incomodidad política de admirar a autores como Sarmiento o Borges, respondió: «Es complejo, no lo voy a negar: en Facundo plantea una dicotomía entre civilización y barbarie que reduce a gauchos e indígenas a lo que hay que eliminar, y con eso no concuerdo en absoluto. Pero si uno solo lee y reivindica autores de su propio signo político, la tradición termina siendo pobrísima. Lo que rescato de Sarmiento es esa apropiación irreverente del saber extranjero: agarra a Shakespeare, a Gibbon, los cita mal a propósito, juega con eso. Aprendí de él y de Borges la idea de que, como argentino, podés usar la tradición occidental como te dé la gana. Me pasa lo mismo con Borges, que almorzó con Videla y es indefendible políticamente: no se trata de separar la obra del artista, sino de entender que una tradición también se nutre de sus desacuerdos. Cancelar a Sarmiento o a Borges y quedarnos solo con quienes piensan exactamente como nosotros es el mismo salto cognitivo que hoy nos hace ver todo en blanco y negro. Y ese, más que ningún otro, me parece el verdadero riesgo de esta época».
Datos biográficos
- Nació en Buenos Aires en 1996.
- Estudió Literatura Comparada en la Universidad de Buenos Aires y en el Sarah Lawrence College, en Westchester, Nueva York.
- Actualmente realiza un doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Princeton.
- Escribe críticas, ensayos y relatos cortos para The New York Review of Books, Poetry Magazine, The Jewish Review of Books, The Drift, Bookforum, McSweeney’s Quarterly Concern, The Baffler y otras publicaciones.
- Atomizado Berlín es su primera novela.