El jueves se lanzó en la Unidad Penitenciaria de Villa Urquiza un programa educativo en contextos de encierro, con la participación de la ministra de Educación, Susana Montaldo, y otros funcionarios provinciales.
El lanzamiento se realizó el jueves en la Unidad Penitenciaria de Villa Urquiza con la participación de la ministra de Educación, Susana Montaldo; la directora de la Modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos y Educación No Formal, Dora Villagra; el vicedirector de la Escuela de Oficios General Belgrano, Héctor Bravo; y la referente del equipo técnico de Educación en Contextos de Encierro, Liliana Helguero.
Durante el acto, Montaldo sostuvo que la educación dentro de las cárceles trasciende la enseñanza de contenidos curriculares y constituye una herramienta para que quienes cumplen una condena puedan replantear su proyecto de vida. La funcionaria consideró que muchas de las trayectorias de las personas privadas de la libertad estuvieron atravesadas por la pobreza y la falta de acceso a la educación, por lo que remarcó que el Estado busca reparar esa deuda social mediante la ampliación de la oferta educativa. En ese sentido, anunció que se trabaja en el fortalecimiento del gabinete psicopedagógico con el objetivo de brindar un acompañamiento especial a las personas con consumos problemáticos, favoreciendo su recuperación y la construcción de nuevas perspectivas personales.
Villagra explicó que las tertulias dialógicas forman parte de un programa impulsado por el Gobierno nacional que coincide con la política provincial de alfabetización. Señaló que la elección del Martín Fierro responde a que la obra permite trabajar no sólo la comprensión lectora, sino también aspectos vinculados con la identidad cultural. Además, destacó el valor de la escucha dentro del proceso educativo, especialmente en contextos de encierro, donde el intercambio entre docentes y estudiantes adquiere un papel central.
Por su parte, Bravo remarcó el carácter federal de la iniciativa y precisó que todas las provincias participan del proyecto en las distintas modalidades del sistema educativo. En Tucumán, indicó, comenzó a implementarse en los establecimientos penitenciarios y posteriormente se extendió al conjunto de las escuelas para jóvenes y adultos. El funcionario detalló que actualmente el programa alcanza a unos 600 estudiantes privados de la libertad distribuidos entre el penal de Villa Urquiza, el complejo penitenciario de mujeres de Delfín Gallo y la Unidad N° 3 de Concepción. Además, sostuvo que la palabra constituye una herramienta fundamental para la convivencia, al considerarla un mecanismo eficaz de mediación social que contribuye a prevenir conflictos y tensiones.
La capacitación de los docentes que trabajan en contextos de encierro también ocupa un lugar central dentro de la propuesta. Helguero reconoció que muchos educadores no recibieron formación específica para desempeñarse en esta modalidad y explicó que se están desarrollando instancias de capacitación destinadas a brindar herramientas sobre las particularidades del trabajo pedagógico en las cárceles. Según explicó, una de las principales líneas de acción consiste en generar espacios permanentes de reflexión sobre la práctica docente y promover una mirada basada en los derechos de las personas privadas de la libertad. En ese marco, sostuvo que quienes eligen enseñar en estos ámbitos deben dejar de lado prejuicios y comprender que los internos continúan siendo estudiantes con derecho a acceder a la educación, a los bienes culturales y a participar en espacios comunitarios de aprendizaje.
Helguero recordó que la oferta educativa comprende los niveles primario, secundario y de formación profesional en los establecimientos penitenciarios de Villa Urquiza, Concepción y Delfín Gallo. Asimismo, aseguró que cuando se generan ámbitos de participación y diálogo, los estudiantes encuentran un espacio para expresar sus experiencias y emociones, una necesidad que, afirmó, suele manifestarse con fuerza en los contextos de encierro.