La final del Mundial de hockey femenino en Amstelveen enfrentó a dos jugadoras con trayectorias opuestas: Sofía Cairó, formada en una cancha de arena en el club Mariano Moreno, y Anne Veenendaal, quien siempre jugó en superficies de agua en Países Bajos.
En la final del Mundial de hockey femenino disputada en Amstelveen, Países Bajos, Argentina venció a la selección local por penales. Sofía Cairó convirtió el cuarto penal de la serie y le dio a Las Leonas su tercera estrella mundialista. Anne Veenendaal, arquera neerlandesa, no logró detener el disparo.
Cairó se formó en el club Mariano Moreno, de la ciudad de Buenos Aires, donde juega en una cancha de arena. En ese club compite actualmente en la Primera C del Torneo Metropolitano. Veenendaal, en cambio, desarrolló su carrera en sintéticos de agua, superficie que es la única utilizada en Países Bajos.
Según datos oficiales, en Argentina hay aproximadamente 230 mil jugadores federados de hockey, mientras que en Países Bajos la cifra asciende a 252 mil. El país europeo cuenta con una población de 18,5 millones de habitantes y el 1,4 por ciento está asociado a un club de hockey. Argentina tiene más de 1.700 clubes y más de 500 canchas sintéticas.
El costo de una cancha de agua puede superar los 400 mil dólares, mientras que una de arena ronda los 250 mil dólares. En Países Bajos, clubes como Kampong disponen de nueve canchas de agua; Almeerse, de cuatro.
Carlos Siffredi, ex director de Alto Rendimiento Deportivo de la Secretaría de Deporte, afirmó: «El factor de fondo se llama desarrollo deportivo. Las condiciones de base son más sustentables y robustas en ese tipo de deportes». Sobre los deportes individuales, sostuvo: «Hay muchos menos chicos en nuestro país que hacen atletismo, natación o cualquier otro deporte individual».
María José Granatto, capitana de Las Leonas, declaró tras la llegada a Ezeiza: «Si hicimos esto con lo que teníamos, imaginate con más apoyo. Hay que poner más inversión en el deporte».