La salida de Manuel Adorni del cargo de jefe de Gabinete se produjo luego de varios meses de desgaste político, atravesados por investigaciones judiciales, denuncias y revelaciones periodísticas.
Manuel Adorni presentó su renuncia como jefe de Gabinete de la Nación, luego de una acumulación de episodios que generaron cuestionamientos políticos y judiciales. Aunque desde la Casa Rosada intentaron sostenerlo públicamente, la oposición reclamó su salida del cargo.
Uno de los primeros episodios que generó críticas fue el viaje oficial a Nueva York junto al presidente Javier Milei. La presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva derivó en denuncias por posible uso irregular de recursos públicos. Adorni sostuvo que no existió irregularidad alguna.
Posteriormente, quedó bajo la lupa un viaje a Punta del Este en un avión privado. Según un recibo al que accedió TN, el vuelo de ida fue pagado por una empresa ligada a un periodista de la TV Pública.
El crecimiento patrimonial del funcionario también fue foco de atención. Se investigaron la adquisición de un departamento en la torre Miró, en Caballito, y una vivienda en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. Adorni negó irregularidades y aseguró que su patrimonio fue construido antes de ingresar al Gobierno. En una entrevista con LN+ declaró: “Trabajé más de 25 años en el sector privado. Mi patrimonio lo construí ahí, antes de entrar al Gobierno, no tengo nada que esconder”. Agregó que invirtió en bitcoin entre 2014 y 2018, con ganancias de 300.000 dólares sobre una inversión de 200.000.
Otro episodio polémico fue la prestación de servicios de coaching que su esposa realizó para YPF, lo que generó cuestionamientos de la oposición sobre posibles incompatibilidades. El Gobierno rechazó las críticas.
También generó repercusión el relato de Adorni sobre el hallazgo de un pendrive con miles de dólares en Bitcoin. Las versiones sobre el origen del dispositivo derivaron en actuaciones judiciales.
De la investigación por presunto enriquecimiento ilícito se desprendió que Adorni habría utilizado las tarjetas de crédito de sus secretarias para comprar colchones por más de 8 millones de pesos y complementos para videojuegos por más de 9 millones.
Además, quedó envuelto en denuncias por presuntas intimidaciones al contratista Tabar, quien declaró que recibió un llamado de Adorni antes de presentarse a declarar ante la Justicia.
Desde la Casa Rosada insistieron en que Adorni contaba con la confianza del Presidente y calificaron las denuncias como operaciones políticas. Sin embargo, el volumen de investigaciones terminó debilitando su posición y precipitó su renuncia.