El gobierno de Brasil anunció el retiro de su embajador en Argentina, Julio Bitelli, y la reducción de la relación bilateral al nivel de encargado de negocios, en respuesta a declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, durante su visita a Brasil.
El gobierno de Brasil comunicó el retiro de su embajador en Argentina, Julio Bitelli, y la reducción de la relación diplomática al nivel de encargado de negocios. La decisión fue informada por una fuente de Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, en declaraciones a la prensa.
“Ante las reiteradas agresiones de Milei, tres desde el domingo, comunicamos que mientras subsista esa situación Bitelli no vuelve”, afirmó la fuente. “Hemos decidido que mientras tanto se rebaje la relación al nivel de encargado de negocios”, agregó.
En paralelo, el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, fue convocado a la cancillería brasileña. La primera reunión entre Raimondi y el canciller Mauro Vieira duró aproximadamente 40 minutos y concluyó sin una salida cercana.
El conflicto se originó tras la visita de Javier Milei a Brasil para apoyar a Flavio Bolsonaro en la carrera por la presidencia. Durante esa visita, Milei calificó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También se refirió al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes como “basura calva”. El gobierno brasileño interpretó esas declaraciones como una injerencia en asuntos internos.
Además, Milei defendió al ex presidente Jair Bolsonaro, a quien definió como un “amigo injustamente encarcelado”. Bolsonaro cumple prisión domiciliaria y fue condenado a más de 27 años de cárcel por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023 contra Lula.
Cuatro días después, Lula se refirió por primera vez al episodio durante un acto en Brasilia para oficializar su candidatura presidencial por el Partido de los Trabajadores. “Ustedes vieron la payasada que vino a hacer aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado a Estado, y me gusta el pueblo argentino, así que no voy a estar intercambiando cosas con esa cosa”, declaró.
En el mismo discurso, Lula añadió: “Quiero decirles que, mientras yo sea presidente, mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas”. Antes, ante periodistas, había reaccionado con ironía: “¿Quién es ese tipo?”.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó el episodio como “una provocación sin precedentes en más de 200 años de relaciones bilaterales”. Además, sostuvo: “Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño”.