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Sociedad

Argentinos reclutados para combatir en Ucrania: testimonios en la Justicia

agosto 3, 2026
Mapa de Ucrania y Rusia con banderas

La Justicia federal de Lomas de Zamora investiga al menos diez causas por reclutamiento de argentinos para combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia. Los testimonios relatan ofertas de hasta 3.000 dólares mensuales, retención de pasaportes y envío a zonas de conflicto.

La Justicia federal de Lomas de Zamora tiene bajo estudio al menos diez expedientes abiertos por el reclutamiento de argentinos para participar en el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. Los casos comenzaron a registrarse de forma aislada en 2025 y aumentaron a principios de 2026. La Interpol emitió una alerta sobre esta modalidad.

Según los expedientes, los reclutadores ofrecen contratos por tres años con posibilidad de rescisión a los seis meses, salarios de entre 1.000 y 3.000 dólares mensuales, seguro de vida y plus por servicio en primera línea de combate. La captación se realiza a través de redes sociales como TikTok, Facebook y WhatsApp.

Los fiscales federales Sergio Mola y Cecilia Incardona trabajan en conjunto con la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas (Protex). La mayoría de las causas están radicadas en Lomas de Zamora por su jurisdicción sobre el aeropuerto de Ezeiza.

Testimonios en la Justicia

Los testimonios coinciden en varios puntos: la oferta inicial de tareas no combatientes, el viaje en grupos de diez o más personas, la misma aerolínea y ruta (vuelos de Turkish Airlines con destino a Moldavia vía Estambul), y la retención del pasaporte al llegar a destino.

Un testigo declaró: «Me hicieron la propuesta por TikTok: cumplir tareas en la cocina de una base militar ucraniana. Pedí más información y me contactaron por WhatsApp, un hombre. No les puedo dar su número porque mi teléfono fue formateado por personal militar ucraniano».

Otro relato indica: «Me iban a pagar 2.800 dólares por mes por ir a cocinar a Kharkiv. Ese dinero, más un seguro de vida. Me abrieron una cuenta bancaria, me pagaron el pasaje. Éramos 14 los que viajamos juntos».

Un tercero declaró: «Salí en un vuelo con destino Moldavia haciendo escala en Estambul, por la empresa Turkish. De allí me llevaron por tierra a Kharkiv, una ciudad cercana a la frontera con Rusia. Me recibió un soldado ucraniano que hablaba español. Una vez en la base, me tomaron las huellas dactilares, fotos y me retuvieron el pasaporte. Cuando llegué me dieron ropa militar, chaleco antibalas y un fusil UAR15. Me dijeron que tenía que aprender a manejar armas por mi propia seguridad».

Otro testimonio señala: «Terminé en la primera línea de combate. El enemigo nos atacó durante cerca de una hora. Un disparo me impactó en el chaleco. El comandante a cargo me dijo que empezara a disparar y él sabía que yo no tenía preparación».

Un caso describe: «Me enteré de la propuesta por Facebook. Todo consistía en realizar tareas relacionadas con la ayuda humanitaria, como por ejemplo ayudar a civiles, darles contención, rescatar animales (…) me contactaron por WhatsApp, un hombre. Me llevaron a un hotel de Palermo donde estaba el resto del grupo que viajaría. Había argentinos pero también chilenos y peruanos».

Otro declaró: «En Ezeiza tomamos un vuelo de Turkish con destino a Moldavia. Allí nos recibió un instructor y nos dijo que teníamos que darle nuestros pasaportes. De ahí fuimos por tierra hasta la ciudad de Dnipro, en Ucrania. En una escuela abandonada nos tomaron las huellas dactilares, nos sacaron fotos y nos hicieron firmar un contrato de confidencialidad».

Un testigo agregó: «Los que rechazaron ir al frente de batalla terminamos en una clínica psiquiátrica abandonada. Allí estuve unos 20 días haciendo trabajos de mantenimiento».

Otro relato indica: «Todo empezó cuando le di ‘me gusta’ a una publicación de TikTok sobre la incorporación voluntaria de personas al ejército ucraniano. Entonces me contactó una mujer. Primero fue por WhatsApp y luego pasamos a Signal, porque es más privada y segura. Me dijeron que me pagarían 2.700 dólares mensuales. Me daban el pasaje hacia Moldavia. El contrato era de tres años pero uno debía cumplirlo sí o sí al menos 6 meses. Había dos alternativas: ir a la primera línea de combate o permanecer detrás. Dijeron que durante las primeras dos semanas nos darían instrucción militar».

Otro testimonio señala: «A los 6 meses podía volver a Argentina, pero no antes. Lo que no me gustó es que me adelantaron que me retendrían el pasaporte. Recién a los dos meses uno podría solicitar la baja. Nunca me quedó claro quién pagaba el pasaje de regreso».

Un caso describe: «Desde que empezó la guerra en Ucrania pensé en ir a pelear allá. Entonces vi en Facebook un perfil de reclutamiento. Escribí pidiendo información y me contestaron que podía enlistarme en el ejército ucraniano, que me cubrirían el pasaje y que incluso me pagarían. Me ofrecieron 1.000 dólares mensuales, más viáticos, con todo provisto allá. Terminé en un grupo de Signal con otras cuatro personas».

Otro declaró: «El contrato era por tres años con posibilidad de rescindirlo a los seis meses. Nunca me dieron información precisa de dónde iría. Nos dijeron que integraríamos una unidad nueva del ejército que debería cumplir tareas de mantenimiento y seguridad. La participación en combate no era obligatoria».

Un familiar de un reclutado declaró: «Mi hijo se enteró de la propuesta por un conocido que es chofer de una aplicación, DiDi. Este conocido también terminó viajando a Rusia: a él lo mataron con ‘un misil o un dron’. A mi hijo, poco antes de viajar, lo contactaron unos mexicanos que pagaron los pasajes».

La Cancillería argentina comenzó a reunir casos de pedido de auxilio. La Justicia determinará si hubo delito. Las investigaciones están en etapa inicial.