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Política

La Casa Rosada evitará profundizar el conflicto con Villarruel para priorizar las reformas en el Senado

julio 31, 2026
Milei y Villarruel en la previa del ingreso al recinto para la apertura de sesiones ordinarias

El Gobierno nacional descarta una escalada contra la vicepresidenta y se enfoca en la agenda legislativa del segundo semestre.

El Poder Ejecutivo Nacional decidió no profundizar el conflicto con la vicepresidenta Victoria Villarruel, según fuentes de la Casa Rosada. La estrategia oficial apunta a priorizar el avance de las reformas legislativas en el Senado durante el segundo semestre.

En Balcarce 50 sostienen que la discusión no modifica el diagnóstico que vienen haciendo sobre Villarruel desde hace meses. En el oficialismo descuentan que la vicepresidenta buscará competir en las próximas elecciones con un armado propio y que intenta posicionarse como una referencia opositora con perfil nacionalista y conservador. “Que arme su proyecto en otro lado”, expresaron en Nación.

El Ejecutivo, sin embargo, no cree que Villarruel vaya a abandonar su cargo. “No se va a ir”, sintetizó un funcionario de primera línea. En la Casa Rosada consideran que la tensión forma parte de una secuencia de cruces que acompaña la relación entre el presidente Javier Milei y su compañera de fórmula desde el inicio de la gestión.

En el entorno del jefe de Gabinete, Diego Santilli, aclararon que su planteo no respondió a una estrategia coordinada para forzar la salida de Villarruel, sino a una posición personal frente a sus críticas contra Milei. “No está en el ADN de Diego Santilli llegar con alguien y querer tumbarlo desde adentro. Respondió lo que cree”, expresaron cerca del ministro coordinador.

En la Casa Rosada aseguran que no habrá pedidos institucionales ni movimientos formales contra la vicepresidenta. “Le preguntaron y respondió. No hay más vuelta”, sostienen en Nación, donde buscan evitar que la respuesta de Santilli sea interpretada como el comienzo de una ofensiva para desplazarla.

En Balcarce 50 recuerdan que las diferencias comenzaron incluso antes de asumir. Atribuyen el origen de la interna al cierre de listas de las elecciones de 2023 y sostienen que luego se profundizó cuando Milei decidió no darle a Villarruel el control de los ministerios de Defensa y Seguridad, que quedaron en manos de Luis Petri y Patricia Bullrich tras el acuerdo político con ambos dirigentes.

La Casa Rosada considera que, desde entonces, la vicepresidenta fue construyendo un perfil cada vez más autónomo. En el oficialismo incluyen en esa secuencia sus diferencias por proyectos legislativos, los cuestionamientos públicos al Presidente y sus cruces con dirigentes del espacio libertario. Pese a ese escenario, el Ejecutivo busca preservar un canal de funcionamiento institucional con la titular del Senado.

En Nación reconocen que necesitan evitar un nuevo foco de conflicto en la Cámara alta mientras intentan reactivar la agenda legislativa. El oficialismo proyecta mantener sesiones todos los jueves a partir de la próxima semana y pretende avanzar con el tratamiento del paquete de propiedad privada, la ley Hojarasca, los cambios a la Ley de Salud Mental, la reforma del Etiquetado Frontal y otras iniciativas que considera prioritarias.

La relación con Patricia Bullrich también forma parte de ese equilibrio. Después de semanas de cruces por la ley de propiedad privada y otros episodios internos, la jefa del bloque libertario volvió a reunirse con Villarruel para descomprimir la tensión y mantener abierto un canal de diálogo de cara a las próximas sesiones.

En la Casa Rosada destacan ese movimiento como una señal de que, más allá de las diferencias, existe margen para sostener la coordinación parlamentaria. El objetivo es evitar que las disputas personales interfieran en la negociación con bloques dialoguistas y gobernadores. El oficialismo admite que el Senado seguirá siendo el frente legislativo más complejo.

Allí pretende destrabar varios proyectos sensibles y, al mismo tiempo, avanzar con pliegos judiciales que considera estratégicos para la segunda mitad del mandato. En el Gobierno sostienen que la discusión con Villarruel no altera esa hoja de ruta. La lectura interna es que la vicepresidenta continuará diferenciándose del Presidente y que esa estrategia responde a un proyecto político propio más que a una disputa coyuntural.