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Sociedad

Más agnósticos y evangélicos, menos católicos: el país que encontrará el papa León XIV si viene a la Argentina

junio 24, 2026
Gráfico del Barómetro de las Religiones que muestra la evolución de la identificación religiosa en Argentina

Un relevamiento nacional del Barómetro de las Religiones y las Creencias de la UBA revela una disminución sostenida de la identificación católica y un aumento de los evangélicos y las personas sin religión, con una marcada diferencia generacional.

Un estudio del Barómetro de las Religiones y las Creencias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) confirma la continuidad de una tendencia de largo plazo en la Argentina: la disminución sostenida de la identificación católica. Según el informe, los católicos representan actualmente el 57,7% de la población, frente al 90% registrado en el censo de 1960. Encuestas del Conicet habían registrado un 76,5% en 2008 y un 62,9% en 2019.

En paralelo, el evangelismo creció al 17,7% de la población, frente al 9% en 2008 y el 15,3% en 2019. El grupo más significativo por su ritmo de expansión es el de quienes se definen sin religión, que alcanza el 22,4% de la población, convirtiéndose en el segundo grupo del mapa de creencias. Dentro de ese segmento, un 13,2% manifiesta inclinación hacia la trascendencia, un 4,8% se define como agnóstico y un 4,4% como ateo. En 2008 este grupo representaba el 11,3% y en 2019 el 18,9%.

El informe destaca un corte generacional: entre los jóvenes de 16 a 29 años, solo el 44,6% se declara católico, mientras que el 23,6% adhiere a iglesias evangélicas y el 31% no tiene religión. En los mayores de 50 años, los católicos alcanzan el 69%.

Juan Esquivel, director del Barómetro, afirmó que “no es un fenómeno que ocurra sólo en la Argentina, sino también en la región y en buena parte del mundo occidental”. Explicó que el crecimiento de los sin filiación religiosa es un rasgo global y que la sangría del catolicismo no se traduce exclusivamente en un traspaso hacia las iglesias evangélicas, sino también hacia la no filiación, aunque muchos siguen definiéndose como creyentes.

El estudio señala que en regiones como el norte argentino la religiosidad mantiene mayor arraigo que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la baja de los católicos, el ascenso evangélico y el crecimiento de los sin religión aparecen con mayor fuerza. Esquivel advirtió que la dinámica “abarca toda la geografía nacional, aunque con velocidades distintas”.

La lectura prospectiva indica que la tendencia se profundizará por razones generacionales. Esquivel sostuvo que “como la cantidad de católicos está descendiendo, sobre todo entre los jóvenes de 16 a 29 años, y los sin religión en ese segmento ya son el 31%, mientras que los católicos adultos están por encima del promedio, debemos concluir que esta tendencia se va a profundizar en el futuro”.

El informe también muestra que los sectores con menor nivel educativo tienen mayor adhesión a espacios evangélicos, mientras que entre los de mayor nivel educativo predominan las posiciones de no filiación religiosa. El papa Francisco, en el libro El Pastor, relativizó esa lectura y atribuyó mayor incidencia al factor económico: “Cuando se tiene más poder económico y, por tanto, más poder adquisitivo, es más fácil que haya un alejamiento de Dios”. También afirmó que “la Iglesia crece por atracción y no por proselitismo” y que “cada vez menos palabras y más testimonios” son la clave.