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Sociedad

Mundial 2026: la salud visual como derecho y los riesgos de un consumo deportivo sin pausa

junio 23, 2026
Personas viendo un partido de fútbol en una pantalla grande, con expresión de fatiga visual, en un contexto de consumo masivo

Mientras los jugadores sudan la camiseta en la cancha, millones de hinchas ponen en riesgo su salud ocular por largas jornadas frente a pantallas. Detrás de los consejos individuales, emerge la necesidad de políticas públicas que protejan el bienestar colectivo frente a la lógica del consumo intensivo.

El Mundial 2026 promete ser un espectáculo deportivo sin precedentes, con 104 partidos y más de 260 horas de transmisión. Pero mientras los jugadores se preparan físicamente, los hinchas enfrentan un desafío silencioso: someter sus ojos a jornadas extenuantes frente a televisores, computadoras y celulares. Según especialistas, un aficionado que intente ver todos los encuentros acumularía el equivalente a más de 10 días seguidos frente a una pantalla, lo que representa un riesgo concreto para la salud visual.

El síndrome de ojo seco, que ya afecta a más del 30% de los colombianos, se ha convertido en una epidemia silenciosa vinculada al uso intensivo de pantallas. La doctora María Isabel Corrales, de la Clínica de Oftalmología de Cali, explica que “normalmente una persona parpadea entre 15 y 20 veces por minuto, pero al fijar la mirada en una pantalla esa frecuencia puede reducirse a la mitad, favoreciendo la evaporación de la lágrima y síntomas como ardor, visión borrosa y cansancio visual”.

Detrás de estos datos, hay una realidad que trasciende lo individual: la presión de las corporaciones tecnológicas y de entretenimiento por mantenernos conectados, sin considerar los costos en salud. Mientras las grandes plataformas compiten por la audiencia, los trabajadores y trabajadoras –muchos de ellos sin acceso a controles oftalmológicos regulares– son quienes cargan con las consecuencias. En un país donde la salud pública enfrenta recortes, la prevención queda librada a la iniciativa personal.

Durante el Mundial, factores como el aire acondicionado, la falta de sueño y el consumo de alcohol agravan los síntomas. Pero en lugar de soluciones estructurales, se ofrecen consejos individuales que, aunque útiles, no abordan el problema de fondo: la necesidad de regular los horarios de exposición, garantizar pausas laborales y fortalecer el sistema de salud para que todos puedan acceder a diagnósticos y tratamientos.

Consejos para cuidar la vista (sin dejar de lado la lucha por derechos)

  • Aprovechar el entretiempo: Los 15 minutos de descanso son ideales para aplicar la regla 20-20-20: mirar un objeto a más de seis metros durante 20 segundos. Pero también son una oportunidad para exigir pausas laborales reales en los lugares de trabajo donde se transmite el partido.
  • Hacer pausas de parpadeo: Durante revisiones del VAR o cambios de jugador, cerrar y abrir los ojos lentamente ayuda a mantener la lubricación. Un gesto simple que no reemplaza la necesidad de controles oftalmológicos gratuitos.
  • No ver los partidos a oscuras: Mantener una iluminación ambiental suave reduce el esfuerzo visual. Esto debería ser un estándar en espacios públicos, no un lujo.
  • Cuidado con el aire acondicionado: Evitar que el flujo de aire llegue directo a los ojos. En muchos lugares de trabajo o bares, esto es imposible sin una regulación que priorice la salud.
  • Usar lágrimas artificiales con diagnóstico: Quienes ya tienen ojo seco pueden beneficiarse, pero la automedicación es riesgosa. Se necesita acceso a especialistas, no solo a gotas de farmacia.

“Muchas personas creen que es normal sentir molestias después de horas frente a una pantalla, pero cuando los síntomas son recurrentes, indican una alteración que requiere atención”, advierte la doctora Beatriz Ossa. En un contexto de desigualdad, la salud visual no puede ser un privilegio. El Mundial 2026 debe ser una oportunidad para repensar cómo consumimos deporte y exigir que el bienestar colectivo esté por encima de las ganancias de las grandes corporaciones.